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sábado, 24 de diciembre de 2011

Tierra (Aleksandr Dovzhenko) Zemlya. 1930. U.R.S.S.

Zemlya (“Tierra” o “Suelo” en su traducción literal) es considerada la tercera película de la trilogía de Ucrania luego de Zvenigora y de Arsenal (ambas de 1928) y en esta podemos ver los cambios en que se producen entre los habitantes de un pueblo de campesinos ante la llegada del Socialismo de la U.R.S.S. y del progreso tecnológico pero también queda fuertemente remarcada la inmutabilidad de la naturaleza frente al hombre, su destino y su suerte y que el ser humano está inserto en un ciclo mucho más grandes de nacimientos y fallecimientos que no puede controlar ni predecir, sólo aceptar.


El director de esta película es el ucraniano (aunque en esa época no existía cómo tal sino cómo la región de Sosnytsia, una parte del Imperio Ruso) Aleksandr Dovzhenko, nacido en 10 de Septiembre de 1894, descendiente de una familia de ancestros cosacos sin educación fue el séptimo hijo de un total de catorce pero debido a la alta mortalidad infantil a los 11 años se convirtió en el mayor de sus hermanos. Tuvo la suerte de que su abuelo lo motivó a estudiar y que por un problema cardíaco pudo evitar el servicio militar, por lo que a los 19 años ya era maestro. Su carrera cinematográfica comienza en 1926 cuando se muda a Odesa y en 1928 con el éxito de Zvenigora comienza a ser reconocido cómo uno de los directores más importantes de su época junto a Sergei Eisenstein, Dziga Vertov y Pudovkin. Distinto de ellos, no deja textos sobre su trabajo ni una teoría cinematográfica (o por lo menos, no pude encontrar ninguna referencia en internet a algún trabajo escrito excepto novelas y cuentos) su forma de expresión es netamente de cine y recibió innegablemente algunas influencias de sus contemporáneos principalmente en el montaje pero diferente de estos, no tiene el fuerte intelectualismo de Eisenstein ni la mirada de Vertov ni la narrativa de Pudovkin, en vez de eso agrega espiritualidad, rusticidad y un sorprendente trabajo con los encuadres.

Su carrera se extiende por 16 películas, entre ellas 3 documentales y un cortometraje; Tierra es su sexta película que fue producida por los estudios VUFKU (Directorio Ucraniano de Cine y Fotografía).

Los primeros minutos de la película son imágenes del paisaje, el cielo y de frutos, el viento que mece los campos de trigo, los duraznos todavía colgando de las ramas, girasoles de cara al sol, una chica observando al infinito con un girasol detrás, la naturaleza en su formas más benignas y hermosas y el ser humano formando parte de ella. Sobre una alfombra y rodeado de duraznos, en el campo, está el anciano Semyón, a punto de morir, cerca de él hombres, mujeres y niños jugando lo observan. La película no tiene la intención de ser narrativa, al contrario, nunca hay un plano general que permita establecer la ubicación de todas los personas, de hecho hay momentos en los que los personajes hablan moviendo los ojos en distintas direcciones causando una ligera confusión en el espectador, lo importante son los encuadres, muy planificados y simétricos, con los actores casi siempre estáticos, apenas moviéndose o haciendo gestos más que para hablar pausadamente, los hombres y mujeres, centrados dentro del plano medio, dan la sensación de ser uno con la naturaleza que los rodea, de ser parte de ella. El toque de humor cuando el moribundo se levanta por su último deseo de comer una pera, tanto él cómo los niños disfrutan de una, no hace más que reforzar la idea de un pueblo en comunión con la tierra y amante de los placeres sencillos, en última instancia son estos los que importan y hay que tomarse el tiempo para disfrutarlos.

Pero aunque con la muerte de Semyón significa el fin de una era, los problemas recién comienzan, los ricos del pueblo están saboteando las acciones del partido. Vasili hijo de Opanas discute con su padre, la cámara los toma de espaldas, ellos están de espalda entre sí, cada uno con una visión completamente distinta de la situación y de cómo solucionarla, a medida que aumenta la discusión se irán dando vuelta lentamente hasta enfrentarse, justo cuando entran en la casa la gente del partido que trata de convencer infructuosamente a Opanas de las bondades del progreso.

Han decidido traer un tractor para trabajar la tierra. Toda la gente del pueblo está expectante, los planos igualan a los bueyes y caballos que horadan la tierra con los campesinos, pero no se trata de una ironía sino de ponerlos a ambos en contacto con el suelo y la naturaleza. Los planos amplios, en los que los hombres quedan reducidos a pequeñas porciones de la imagen mientras que el cielo lo ocupa casi todo, continúan con el mismo sentido pero al mismo tiempo se unen con los primeros planos de los responsables políticos que hablan por teléfono, no hay en ellos espacio para mostrar naturaleza alguna, sólo la angustia y la preocupación porque el tractor no funciona. De nuevo son los hombres del campo los que solucionan el problema con su rústica sabiduría orinando dentro del radiador (escena censurada por la autoridades de la época). El tractor llega al fin al pueblo y en unos planos cortos dignos de cualquier video clip moderno, se nos muestra cómo su trabajo permite mejorar al pueblo, el progreso y la industrialización no son inhumanos cómo en Tiempos Modernos de Charles Chaplin, sino que ayudan al progreso de la gente, a igualar los pobres con los ricos. Los rostros de alegría de las mujeres haciendo sus tareas, la cámara mostrando sus tobillos y pantorrillas, otro de los placeres sencillos de la vida.

El drama surge cuando uno de los granjeros ricos, Koma se entera que Vasili con el tractor ha volteado uno de sus alambrados. Después de una noche con su novia, él regresa caminando por entre los pasajes del pueblo, cierra los ojos, feliz, canta y baila. En uno de los recodos, arteramente, Koma le mata de un tiro.

Opanas, en un potente travelling en picado se enfrenta a Koma que cobardemente le dice que no tiene nada que ver con el asesinato. Después de una larga meditación (tres fundidos a negro pero sin cambios en el plano que muestra) y apenas saliendo de su tristeza, Opanas decide que el funeral de su hijo será sin sacerdotes ni curas cómo una forma de homenajear al nuevo régimen, sólo la juventud acompañará el féretro cantando las canciones del partido.

El estilo de las actuaciones varía constantemente, por un lado hay momentos con grandes gesticulaciones, en un estilo antiguo típico del cine mudo, por otro en los momentos más pausados la actuación es moderna, incluso experimental, rostros sobrios, cuerpos inmóviles (hubo instantes que me recordaron a La muerte de Empédocles de Huillet-Straub), silencios, miradas contemplativas observadas mediante largos planos. El rostro de vergüenza del sacerdote al ser echado de la casa de Opanas se opone al llanto de las ancianas, a la culpa de Koma que corre por el campo y trata de enterrar su cabeza entre los surcos, a la desnuda desesperación de la novia de Vasili (segunda escena censurada). La media sonrisa algo sobradora de Vasili se opone a la mirada por momentos violenta de padre, actuación nueva contra actuación vieja, régimen socialista contra régimen del imperio (no piensen en Sunset Boulevart, la diferencia entre las actuaciones no es tan notoria).

Vasili, ahora mártir del nuevo régimen es elevado por el discurso político de turno a volar junto con el avión comunista y ser conocido por todo el mundo. Después del funeral, el ciclo de la vida y la naturaleza vuelve a su cauce, otra vez el campo, los trigales, los perales, los zapallos, ahora hay una lluvia que limpia todo y permite el renacimiento, la nueva vida. La de Vasili, feliz, con su novia sonriente entre brazos, renacido, resucitado casi, una pequeña visión de lo que podría haber sido. La señal de que a la naturaleza y al espíritu no le importan las revoluciones ni las muertes porque todo forma parte de un ciclo sin fin.

No hay en esta película una gran fluidez narrativa ni de profundidad psicológica, por el contrario se alternan momentos estáticos, contemplativos, imbuidos de espiritualidad con otros muchos más veloces, con un montaje prodigioso e incluso se hace montaje paralelo entre varias historias en la secuencia del funeral. Los personajes sencillos, y construidos con pocos rasgos de personalidad que los definen son por momentos demasiado simples, para que todos los espectadores puedan “seguirlos”, hay buenos y malos, aunque estos últimos no duran mucho tiempo, ya sea por que el nuevo régimen va a acabar con ellos o por que en realidad no eran tan malos y se arrepienten de sus actos. También hay que señalar que a pesar de tener un protagonista y personajes principales, por momentos se recurre a la masa cómo personaje, cómo en la llegada el tractor o el funeral de Vasili, o también hay personajes que aparecen pocos minutos o segundos para luego desaparecer cómo la mujer que da a luz durante el funeral o los hombres que están reunidos en el bar donde leen sobre los sabotajes de los ricos.

Es significativo cómo en la escena del funeral nadie escucha la confesión de Koma, simplemente no les importa, lo importante es el discurso político que convierte a Vasili en mártir del nuevo régimen.

Debido al régimen imperante que aceptaba o rechazaba los proyectos o directamente los dictaba, Dovzhenko se vio pronto reprimido en sus intenciones espirituales y experimentales para sus proyectos y tuvo que adaptarse a hacer filmes que no lo satisfacían. Tierra fue censurada en algunas de sus escenas y el régimen socialista no la aceptó con complacencia acusándola de ambigua. En sus últimos 20 años bajo el régimen de Stalin tuvo que disminuir su producción y se dedicó más a escribir novelas y cuentos. También colaboró con la carrera de realizadores más jóvenes. Falleció en Moscú el 25 de noviembre de 1956.

Cómo el protagonista de su película, Dovzhenko regresó después de fallecido con una obra llamada Poema del mar de 1959 que fue completada por su esposa Yulia Solntseva.

martes, 14 de junio de 2011

Alguién me está mirando. (John Carpenter). Someone's Watching Me! 1978. Estados Unidos.

Película hecha para televisión en 1978, este es el cuarto largometraje de Carpenter, justo después de filmar Halloween. Es, probablemente, el período más creativo de su carrera, ya que entre 1974 y 1984 dirigió 10 películas entre ellas La Cosa (The Thing), Christine y Escape de Nueva York (Escape from New York). Seguramente porque fue hecha para televisión y además por su momento de creatividad, Carpenter deja el terror sobrenatural y/o violento para introducirse en una historia de suspenso, algo convencional pero no por eso menos brillante. ¡Cuantos directores que alguna vez hicieron su cuarta pelicula no habrán deseado que les saliera tan bien cómo esta!

La historia es simple, una chica se muda a un departamento lujoso en un gran edificio y poco a poco se da cuenta de que está siendo observada primero y luego acosad por un extraño que vive en el edificio del frente y que le va hacer la vida imposible.

Dirigida con maestria y precisión, Carpenter agrega aristas que podrían pasar desapercibidas, pues están tan metidas en la historia que no se destacan, pero son justamente las que producen que esta película se distinga de entre las cientos de otras películas con historias similares. La primera es la protagonista, una mujer de muy buen humor, frontal, que sale lo que quiere y que es una luchadora incansable. Trabaja cómo directora de programas de televisión y es muy atractiva, por lo que sabe muy bien cómo manejarse entre un mundo de hombres. Por otro lado los hombres que la acompañan, incluido el novio, podrán tener buena voluntad pero nunca resultan lo suficientemente confiables y útiles, o no creen en ella o no saben que hacer para solucionar su problema.

Seguramente la escena que más se destaca en este sentido de separar la situación de poder entre hombres y mujeres es aquella en la cual ella se mete debajo de una rejilla y el asesino, literalmente le camina por encima sin darse cuenta.

Muchos aires hichcockianos, tanto en los ambientes reducidos en los que transcurre la acción, los homenajes para nada velados a La Ventana Indiscreta (The Rear Window) cómo en que Carpenter abandone sus efectivas y simples melodías hechas con sintetizadores por una música incidental hecha con orquesta. También hay algún acercamiento a Dario Argento pero no toma él las escenas sangrientas y muy elaboradas del maestro italiano, sino los planos detalle de los objetos del asesino, que de tan cercanos no los pdemos distinguir y el mostrarlo cómo un elemento secundario que pasa desapercibido en la escena pero que deja una sensación de misterio, opresión, confusión y paranoia.

Tal vez una mirada desatenta pueda hacer creer que estamos ante una película de suspenso común y corriente pero aunque no se perciban sus notas sobre política, sexismo, cine y literatura, lo que sí se nota es su tremenda efectividad narrativa en una historia que no da respiro.

Casi muy buena.



jueves, 19 de mayo de 2011

Desapareció una noche. (Ben Affleck). Gone Baby Gone. 2007. Estados Unidos

Policial duro, de esos que transcurren en los bajos fondos de una gran ciudad, en un barrio del que solamente un poco de orgullo y mucha falta de dinero impide que los vecinos tengan ganas de mudarse. Calles llenas de humildes trabajadores honestos pero también de la violencia de la droga.
Una nenita de 4 años desaparece, algo relativamente común, pero esta vez se enteran los medios y con ellos toda la ciudad. Han pasado ya cuatro días sin novedades, entonces la tía de la nenita decide contratar a una joven pareja de detectives del barrio, especializados en encontrar gente para cobrar el seguro.
Ellos, consiguen acercarse a personas a la que la policía no tiene acceso y comienzan a meterse casa vez más profundamente en un oscuro mundo de corrupción, violencia y traiciones.
Casey Affleck hace del detective privado, y debo admitir que al principio no le tenía mucha confianza, pero, después de verlo en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik), ya me está pareciendo uno de los descubrimientos actorales del año. En la película de Dominik hace un personaje muy poco inteligente, obsesionado con su admiración por Jesse James, y Affleck está perfecto en su composición, en esta película es increíble cómo cambia de registro, hace de un detective muy joven pero para nada ingenuo, acostumbrado a la violencia y a la sordidez. Me llamó mucho la atención que con ese rostro de carilindo, joven y suave, logre hacer un personaje que puede moverse entre tanta oscuridad. En cierta forma, Affleck deja entrever siempre un trasfondo muy violento detrás del rostro angelical.
La película está dirigida por el hermano mayor Ben Affleck, que dicen es mucho más conocido, pero yo no recuerdo ninguna película con él excepto alguna comedia romántica con Jennifer López (acabo de revisar su biografía en Internet y la única película con él que me gustó es Rebeldes y Confundidos, Dazed and Confused (Richard Lincklater) de 1993, pero a su personaje no lo registro). También me llama la atención que alguien cómo él sea el sólido director de esta película, que está perfectamente contada, en casi todo su metraje excepto a medida que se acerca el final, en el cual algunos flash back y principalmente, largos discursos innecesarios y la actitud de la mujer del detective, le quitan toda la tensión que se había acumulado previamente.
Tal vez estos hermanos, nos estén demostrando, cómo mucho de lo que pasa en este película, que no se debe juzgar por la apariencias.
Casi muy buena.


lunes, 11 de abril de 2011

Un héroe nunca muere. (Johnny To). A hero never dies. Chan sam ying hung. 1998. Hong Kong.

Heredero del mejor John Woo, todo lo que pasa en esta película es una mezcla perfecta de melodrama y acción. No es que se salte de un género a otro en distintas escenas, sino que están perfectamente integrados en la historia. Dos asesinos a sueldo de bandas rivales de la triada (mafia china), entran en una guerra sin cuartel. Jack y Martin son los únicos que todavía mantienen vivos los viejos códigos de los samuráis, y se tienen un respeto mutuo, además de compartir el gusto por la violencia y los vinos finos. Son personas iguales a las que les ha tocado participar de bandos opuestos. La guerra llega a un extremo de violencia que ni siquiera los propios jefes llegan a soportar. En la última y más sangrienta batalla tanto Jack como Martin quedan mal heridos y son dados por muertos, pero los jefes se acobardan, pactan la paz y se olvidan de sus mejores soldados. La venganza de Jack y Martin será implacable. Buena

lunes, 7 de marzo de 2011

Citizen Langlois. (Edgardo Cozarinsky). 1995. Francia

Henri Langlois fue una de las personas más importantes en la historia del cine, pero no fue un director ni un actor ni un productor, ni siquiera un fotógrafo o un músico de trayectoria. Sin embargo a él le debemos mucho, todos los que amamos el cine, todos los cinéfilos.
Cuando comienza Besos Robados o La Hora del Amor (Baisers Volés de François Truffaut, 1968) aparece un pequeño cartel de homenaje a Langlois que luego no tiene relación con el resto de la trama, pero que indica la relevancia que tuvo para uno de los mejores directores de la historia.
Él fue el creador de la Cinemateca Francesa (Cinématheque Française), fue el primero en percibir que las películas debían ser preservadas, guardadas y exhibidas. Que el cine es un arte que merece ser conservado y también mostrado a nuevos espectadores.
Antes de Langlois el delicado e inflamable celuloide se dejaba arruinar en algún húmedo sótano o se reciclaba para hacer esmalte para uñas.
Amaba el cine mudo, le parecía que el cine sonoro era una imperfección, en la que se mezclaban texturas que debían permanecer separadas. Comenzó a coleccionar películas en 1934, en su bañadera, luego con ayuda estatal pudo utilizar un edificio. Durante la Segunda Guerra Mundial tenía espías que trabajaban tratando de recuperar películas prohibidas por el régimen nazi, tanto él cómo sus colaboradores (en su mayoría mujeres) arriesgaban su vida para ocultar las cintas que lograban recuperar.
Pero cómo no solo las recuperaba, sino que también las difundía, comenzó a surgir un grupo de jóvenes que iba a la Cinemateca a ver todo lo que pasaba y a amar el cine. Fueron los primeros cinéfilos, que luego crearon la revista Cahiers du Cinema, la teoría del autor y que con el tiempo se convirtieron ellos mismos en grandes directores cómo el mencionado Truffaut más Rhomer, Rivette, Chabrol, Godard y otros muchos.
Para 1968, (año de la filmación de Besos Robados) Langlois ya era un personaje reconocido en el ambiente del cine, y esto le había creado tantos amigos cómo enemigos. Su defensa acérrima o mejor dicho su fanatismo para la conservación y exhibición de películas, ya causaba malestar en varias personas del gobierno de su país y del exterior y fue despedido. La gente salió a la calle a protestar y a exigir que lo reintegren a su trabajo. Lo consiguieron y Langlois se volvió un personaje famoso, que era visitado y respetado por muchos artistas de cine cómo Lilian Gish o Sir Alfred Hitchcock.
Hasta aquí llega el documental que había sido muy interesante y breve. De los años posteriores de él hasta su muerte no sabremos nada, por el contrario el documental comienza a indagar en la niñez de Langlois, se pregunta qué lo llevó, con sólo 20 años a querer conservar cosas viejas y desechadas por los demás. Aquí la película afloja muchísimo el interés, pues parece encontrar una causa psicológica a su comportamiento en algunas tragedias que pasó en la infancia y en realidad lo que hace es agregar un material que no suma nada, irrelevante y que casi anula la pequeña historia épica que nos habían contado durante la primera hora.
Debo confesar que llegué tarde a la proyección, por lo que me perdí una pequeña introducción y los títulos de inicio.
La música de Piazzola ayuda mucho a conseguir que surjan las emociones.
Buena.

domingo, 13 de febrero de 2011

Misión en Cachemira. (Vidhu Vinod Chopra). Mission Kashmir. India. 2000.

¡Mi primera película hindú!
Había escuchado hablar muchas cosas de las películas hindúes; que duran 4 horas o más, que siempre incluyen números musicales, que los protagonistas jamás se besan, que en su mayoría están basadas en historias sacadas de Bagabat Gita (perdón si lo escribí mal), el libro sagrado hindú. La producción de películas de la India es la más voluminosa del mundo, llegando a producir cerca de 900 películas anuales, que alimentan a un público muy ávido de ver actuar, cantar y bailar a sus estrellas.
La película comienza con escenas muy fuertes, en los primeros 15 minutos son asesinados dos niños, directa o indirectamente por responsabilidad de los terroristas independentistas de Cachemira, uno de lo niños es el hijo del jefe de policía, Anayat, quien se venga asesinando a todos los terroristas y a la familia de la casa donde se ocultaban, literalmente los masacra, pero sobrevive el pequeño Altaaf y el jefe de policía decide criarlo para reemplazar a su hijo muerto y a la vez redimirse de su error. Con el tiempo el niño aprende a querer a su nueva familia pero más tarde se da cuenta que su padre adoptivo es el responsable de la muerte de su propia familia. El niño huye y jura venganza.
Diez años después Altaaf, forma parte de los terroristas que buscan la independencia de Cachemira, liderados por el cruel Hilal, son contratados por otro grupo terrorista, más oscuro, misterioso y poderoso para llevar a cabo una misión que liberará a Cachemira de sus cadenas Hindúes.
Mezcla extraña pero perfecta de película de guerra, drama familiar, comedia romántica, comedia musical y suspenso; película, publicidad y video clip, casi todas las escenas son de una intensidad muy poco habitual, incluidos los bailes y las canciones que a veces pegan perfectamente con la trama, otros parecen salidas de algún plato volador pero todas tienen un encanto en las coreografías, las letras, la música, la maravillosa fotografía y en el lujoso vestuario, que ni siquiera aquí decae el interés.
Además es increíble ver cómo los actores que hace unos segundos estaban en una escena muy dramática o violenta, de repente se “sueltan” y comienzan a cantar y a bailar con una gracia sin igual, y en esto se destacan principalmente la muy simpática Pritey Zinta y el carilindo y mucho más Hrithik Roshan que a pesar de su altura de casi 1,90 y de un físico que nada tiene que envidiarle a Schwarzenegger baila con una gracia especial. Esto se demuestra muy bien en sus dúos en las canciones “Chupke Se Suun” y “Socho Ke Jheelon Ka”, donde se aprecia fácilmente que aunque en las películas hindúes esté prohibido besarse en la boca, un montón de besitos en mejillas, frente y cuello pueden parecer un poco ridículos al principios pero tienen su cuota de erotismo algo naif pero efectivo, y principalmente en “Rind Posh Maal” un baile construido con un suspenso cada vez más creciente, donde al mismo tiempo que se canta a favor de la paz y la unión de los pueblos, sabemos que se está preparando un ataque explosivo. Esta secuencia tiene la característica de violar cualquier atisbo de verosimilitud: el mismo personaje aparece en dos lugares al mismo tiempo, se muestra sin vergüenza alguna que quien canta no es el hermoso Roshan sino un gordito que está detrás de él y todo esto no molesta en absoluto, al contrario, sirve para que la película se vuelva más libre, extraña y perfecta.
Pero con todo esto, cual montaña rusa, las peripecias argumentales nos llevan de la alegría más sublime a la tristeza más abismal sin términos medios, hay varias escenas de baile que terminan con un asesinato y no puedo dejar de pensar que los crímenes de los niños al principio de la película están construidos para ser bastante molestos y dolorosos. Dicen que todo el cine de la India está construido de esta manera pues se hace para entretener a gente muy poco instruida y por eso todo es intenso, exagerado y simple. Sin embargo hay varios momentos en los que la película deja lo simple y se vuelve ambigua en su mensaje.
Cachemira es una pequeña región de la India, que está en conflicto desde hace mucho tiempo pues también es reclamada por su país vecino Pakistán y los propios habitantes del lugar luchan por ser independientes. El director oriundo de esta región dice que quiere llevar un mensaje de paz para su amado pueblo, pero la película es tremendamente violenta, llena de escenas de acción filmadas en un estilo acrobático a lo John Woo, varios asesinatos y por lo menos dos masacres, pergeñadas por la policía. El protagonista más bueno es Isayat, un jefe policial capaz de torturar pero que sufre porque sabe que cuando se enfurece y asesina a todo el mundo comete un error que no podrá nunca perdonarse. El segundo protagonista es Altaaf que lo que más desea es vengarse de Isayat, pero lo quiere, ambos se quieren. Es casi involuntariamente graciosa la escena en que dos policías de religiones diferentes discuten si está bien matarse en nombre de la religión, al final ambos llegan a la conclusión de que no, pero luego la cámara muestra los cadáveres de más de 20 personas que ellos acaban de asesinar en una emboscada.
Para el final quiero descartar al personaje de Hilal, un malo cómo no se veía en mucho tiempo, uno que realmente puede causar impresión cada vez que aparece en pantalla, con un cuidado trabajo de la puesta escena y la actuación de Jackie Shroff, nunca se le ven los ojos, que parecen dos orbitas muertas en blanco, todos sus movimientos, su voz, e incluso su cabello, causan una sensación tan imborrable cómo muchas de las cosas que aparecen en la película.
Sin duda habrá que tratar de ver más cine Hindú, pero si hacen 900 películas al año ¿Cuántas podrán ser buenas?
Un poco mejor que muy buena.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Encarnación. (Anahí Berneri). Argentina. 2007.

Advertencia: aunque no sea una película de suspenso, aquí se cuenta casi toda la trama de la película.
Ernie fue una reconocida vedette hace más de una década. Ahora trata de sobrevivir sola en su pequeño departamento de la calle Corrientes, que da a grandes cartelones de teatro de revistas en los que ya no aparece su nombre, trata de mantenerse con una cierta dignidad, haciendo bolos, codeándose con gente que está activa en el ambiente que ella tanto conoce pero sabiendo que su cuerpo y su rostro ya no son los de antes.
Mantiene una relación libre con Jorge, un representante o productor, con quien prefiere estar cuando se siente sola. Su experiencia le ha enseñado cómo utilizar el sexo para no quedar socialmente aislada y todavía consigue que los hombres de den vuelta para mirarla cuando la ven pasar, por lo que también es afecta a las relaciones ocasionales.
Sorpresivamente recibe una invitación para la fiesta de 15 años de su sobrina Ana.
Viaja a su pueblo natal, donde no es recibida con los brazos abiertos, al contrario, comienzan a tejerse pequeños pero malediciosos rumores sobre su sexualidad y se siente traicionada por su hermana que ha comenzado a trabajar sin avisarle un terreno que era del padre. Sin embargo está Ana, una jovencita llena de ilusiones, que la admira, la toma de consejera, de confidente. Las escenas jugadas entre las dos, son extraordinarias, principalmente aquellas en la pileta del hotel, donde el contraste entre los cuerpos y las sexualidades son marcadas, al mismo tiempo que sus coincidencias en las ilusiones, en el carácter y hasta en los vestidos y los bikinis dejan entrever en Ana las ganas de ser cómo su tía.
La directora Berneri no es ninguna pacata, ya en su película anterior Un Año Sin Amor, había mostrado frontalmente escenas de sexo homosexual y sadomasoquista con una rigurosidad excepcional para el cine argentino en particular y casi inexistente para todo el todo el cine en general, aquí la cámara recorre el cuerpo de Ernie sin pudores, más de una vez, enseñando cómo el paso de los años le ha agregado arrugas y quitado lozanía, pero ella sabe cómo sacarle provecho, aunque también se da cuenta que pronto la lucha contra el tiempo estará perdida. También, aunque no puede mostrarlo desnudo, aparece el cuerpo de Ana, en bikini, con las carnes muy firmes, los senos pequeños y turgentes y el culo redondo sin flaccidez ni celulitis (un placer un poco perverso para mí, espectador masculino que ya superó el doble de la edad de Ana, pero en el cine no se puede dejar de mirar), y una sexualidad a punto de explotar.
La amistad crece entre ellas y por primera vez podremos ver a Ernie utilizar toda su madurez y encanto para hacer un pequeño sacrificio por otra persona.
Hemos descubierto a la Encarnación original oculta detrás de la Ernie construida para el espectáculo.
Las perfectas actuaciones de Silvia Pérez (Ernie) y Martina Juncadella (Ana) ayudan a que creamos en el surgimiento de esta relación tan especial.
Cuando Ernie regresa a la gran ciudad, algo ha cambiado en ella, creo que se ha dado cuenta que, a veces, para ganar hay que perder un poco.
Muy Buena.

martes, 2 de noviembre de 2010

Bucarest 12:08 (Corneliu Porumboiu). A fost sau n-a fost? 2006

Segunda película Rumana que veo en el mes (la primera fue 4 meses, 3 semanas y 2 días de Cristian Mungiu). Antes de estas dos no recuerdo haber visto nada de ese país excepto por la saga de terror Subespecies, que salvo por alguna secuencia de animación cuando el vampiro recupera su cabeza y vuelve a la vida, no tenían absolutamente nada de interesante.
Desde hace un tiempo Rumania es utilizada para filmar películas de Hollywood, debido seguramente a que cómo queda en Europa de Este los profesionales cobran menos que sus pares de Occidente. Tal vez sea esto lo que ha hecho que en cierta forma humilde, se pueda decir que el cine de Rumania "estalló" en el 2007, ganando varios premios y con por lo menos 4 películas estrenadas aquí en la Argentina en el mismo mes, llamó la atención en todo el mundo
Ahí algo, por lo que vi y por lo que leí que une a estas cuatro películas y es la relación desde la actualidad con la dictadura de Ceaucescu y el descubrimiento que la democracia no es un lecho de rosas y que sigue habiendo muchos problemas sin solucionar.
Aquí somos los testigos de un programa de televisión que a los 17 años del derrocamiento del dictador se pregunta si en ese pueblito periférico, hubo o no una revolución, si se colaboró con el derrocamiento. El programa es de una precariedad absoluta, con el periodista y sus dos invitados sentados en una mesa pequeña con una foto de la plaza principal de la ciudad detrás de ellos.
Cada uno con sus taras y sus problemas, parece una broma que ellos sean los encargados de hablar del tema. El periodista Virgil que trata de enlazar el tema con filosofía y Platón, se hace el intelectual pero enseguida se vuelve un torpe reduccionista que creé que con solamente calcular el horario de la llegada de la gente a la plaza ya puede decir si el pueblo simpatizaba o no con la dictadura. A su derecha está el Viejo Piscosi, que casi no habla, pero tiene palabras más sabias que Virgil. Se aburre soberanamente y pasa el tiempo haciendo barquitos de papel. Fue invitado a último momento en reemplazo de algún otro “gran pensador”. A la izquierda de Virgil está el Prof. Manescu, un borrachín maestro de escuela, quién le debe dinero a medio mundo, que trata de demostrar, contra todos los demás que él llego a la plaza del pueblo temprano a la mañana e inició la revolución local junto con otros compinches profesores.
En realidad, ya nadie está interesado en la Revolución, los chicos alumnos de Manuscu saben más de la Revolución Francesa que de la Rumana y en lo único que están interesados los que llaman es para decir que el profesor es un borracho que no apareció por la plaza o lo hizo muy tarde.
¿Cómo demostrar si hubo o no una revolución con semejantes invitados y un periodista tan improvisado? Recién cuando el programa termina y todos se retiran podemos ver por completo la foto de la plaza que sirvió de fondo al debate, una plaza enorme con un edificio horrible (cómo parecen ser todos los de Rumania) completamente vacía de gente, árboles o animales. Sólo faltaba que se cayese y dejara el cartón blanco de fondo para ser más vacía.
Buena, con lo justo.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Policia. (Masahiro Kobayashi). Flic. Japon. 2005.

Esta película me aburrió y me hizo cabecear y dormir durante un buen tramo de su extenso metraje…

Es muy buena.

Porque a medida que va llegando al final, se va descubriendo que la trama, muy pero muy despacio nos va llevando a un lugar extraño donde todo tiene su explicación y hasta donde su lentitud y sus repeticiones terminan justificándose.

En la primera escena de la película se ve un paisaje, en el fondo una pequeña ciudad industrial, adelante una ruta completamente recta y perfectamente centrada llega hasta el frente de la imagen. Por la ruta, se acerca un auto blanco. Cuando el auto blanco desaparece, un auto rojo se dirige en sentido contrario. Recuerdo en ese momento haber pensado ¿Qué significará esto, porqué esperó el director a último momento para poner un auto rojo en la pantalla? Jamás pensé que mi pregunta tendría una respuesta literal al final.

El detective Murata hace 6 meses que no va a la comisaría, desde que su mujer murió ha estado bebiendo sin parar, pero todavía es respetado y querido, por eso el detective Namekawa le pide ayuda para resolver el caso de una joven que fue descuartizada con una sierra eléctrica. Pero la investigación no es normal, el hermano de la chica asesinada, lisiado en silla de ruedas, se suicida o al menos eso parece. Los investigadores de la policía local, comandados por el señor Saeki, no están para nada interesados en el caso y Murata lo único que hace es beber y no puede distinguir sus alucinaciones de la realidad, y nosotros tampoco; sólo Namekawa parece tratar de encontrar la verdad pero sin demasiado esfuerzo y haciendo todo lo posible para que la investigación vuelva a ser rutinaria.

Cómo dije al principio, este no es un policial de acción, es un policial de climas, dramas y alucinaciones. Todo está filmado simétricamente, con una cámara inmóvil, lejana y fría, que espera que los personajes hablen o se muevan pero sólo hacen esto en contadas ocasiones y muy lentamente.

Dentro de la trama hay varias referencias al director Jean-Pierre Melville y a su obra Un Flic con Alain Delón y por momentos la película parece un alucinado homenaje a su obra. Una mezcla extraña entre un film noir y, exagerando un poco, Inland Empire de David Lynch.

Me encantaría poder contarles cómo se resuelve la trama, con frases tan surrealistas cómo “Ya mataste a todos ¿Ahora que va a hacer el guionista?” pero la diferencia entre realidad y ficción se volvió tan ambigua que no estoy seguro si realmente la trama se resuelve.

Ideal para dormir una pequeña siesta y luego no distinguir si el sueño terminó.

martes, 3 de agosto de 2010

En cartel. (Raya Martín). Now showing. 2008. Filipinas.


Lo que sigue es una adaptación de la nota original que está publidada en este sitio web: http://tallerlaotra.blogspot.com/2010/06/domingo-con-raya-y-sin-futbol.html

Cómo muchos de ustedes ya saben, no me gusta el fútbol, así que justo en el partido de Argentina contra... contra... hummm. Bueno, era un domingo a la tarde así que era mi horario de ir al cine y no el de quedarme en casa aburrido. Así que traté de pasarla bien yendo a ver esta película que entre los comentarios de lo extraño que es el cine de Raya Martin, más algún amigo que me decía que había huido apenas a la media hora de otras dos de sus películas y su extensa duración (casi cinco horas, ideal para aislarse de la locura futbolera), me generó mucha curiosidad.


Primero que nada tengo que aclarar que en ningún momento aparece el título Now Showing; en vez de eso, lo primero que vemos es una animación muy rústica, infantil en la que se lee: "All that I want is just everything that everyone else wants, you know" (Todo lo que quiero es sólo todo lo que los demás quieren. ¿Sabés?) y por lo que a mi concierne, este título es mucho más exacto que el título oficial.


La primera parte de la película está filmada con una cámara VHS, y es la cotidianidad de una chica de 11 años llamada Rita, que vive con su tía Tita en una pequeña casa en los suburbios (de Manila, supongo). Lo que vemos de Rita es cómo juega con sus amigas en la calle, sus fiestas de cumpleaños, cómo espera en el hospital para que le atiendan de un tobillo, haciendo las tareas del colegio de matemática o física, charlando por teléfono, recibiendo a su madre (al padre nunca se lo ve, aparentemente está de viaje) y charlando con ella. La cámara movediza, a pulso, trata de registrarlo todo, casi vorazmente, incluso se da tiempo para que Rita juegue con ella, haciendo títeres con sus dedos o pequeñas animaciones similares a la de los títulos del principio. El registro es el de una película casera y familiar de los años 90. Prácticamente sin trama, casi no hay señales de que lo que estemos viendo sea ficción, apenas algún espejo colocado estratégicamente señala lo contrario. Uno ya supone que lo único va a ver son secuencias sueltas y poco trascendentes de la nenita (lo cual no hubiera sido tan terrible), pero con esta filmación desprolija y sin ritmo, debo admitir que dormité en varios momentos.

Llegó el 1º intervalo y se fue casi todo el mundo, creo que quedamos solamente cinco personas.

Rita y su madre miran en el televisor una película de terror filipina llamada La bruja cortada en dos. Aparentemente no es muy buena, pero Rita se queda dormida y su madre la disfruta. Solamente las vemos a ellas, en un plano parecido pero por suerte mucho más corto al de Wang Bing en Petróleo Crudo, cuando retrata a los trabajadores que miran una película de Jackie Chan que nunca vemos. Pero lo que en Petróleo Crudo era algo hermoso, medido y prolijo, que descubría los problemas laborales y sociales de esa pequeña sociedad aislada, aquí sigue siendo algo rústico, improvisado, sin mayor profundidad, aunque con mucho más cariño. Luego vemos un auto que se aleja de la casa, a Rita le piden que se cambie rápido porque tienen que salir en mitad de la noche. Llegan a una playa (prácticamente la primera salida de la pequeña casa después de más de hora y media) y Rita comienza a llorar.

De repente comienza a verse una película antigua en blanco y negro, parece que de 1939 por un cartel que aparece, sin sonido y con escenas con el orden cambiado o pasado de atrás hacia delante, de arriba a abajo, o con doble exposición, en fin, modificada a propósito. No puedo decir cuánto dura esto pero, realmente parecía interminable y enigmático, tan enigmático que ya no pude volver a dormir durante el resto de la película. Ahora tengo algunas teorías: creo que murió el padre de Rita y que la película es una referencia a la abuela de ella, que fue actriz de cine, pero también debe haber alguna relación (muy leve, tirada de los pelos digamos, más que relación una finísima referencia) con La bruja cortada en dos y el cine filipino en general.

Durante la primera parte, cada vez que alguna persona cantaba, se anulaba el sonido, un efecto hecho a propósito durante la edición (otra muestra de que estábamos ante una ficción), y ahora también esta película vieja no tiene sonido, parece que Raya Martin quitara a sus personaje la posibilidad de pasarla bien, de que esa alegría que proveen el canto o el cine les/nos llegue por completo. Y este es el primer dato con el que por fin me di cuenta que la película no era un documental ni un video hogareño.

Cuando termina la película vieja o intermedio mejor dicho, vemos a una chica joven y delgada (debe tener 16/18 años) caminando por un cementerio de noche. El cementerio estaba compuesto por nichos, pero no ordenados como los de aquí, sino puestos asimétricamente, uno encima de otro, algunos más hacia afuera, otros más hacia adentro, o ligeramente a la derecha, o a la izquierda, o más abajo o arriba que el nicho de al lado, siempre con una placa y un pequeño espacio para colocar flores y velas. La chica se detiene frente a uno, saca de un bolso dos platos, dos vasos y se dispone a comer, luego comienza a caminar en este cementerio laberíntico, estrecho e irregular, y el camarógrafo se pierde detrás de ella, corriendo de un lado a otro en la oscuridad, sin poder encontrarla o salir.
Al principio de la película, una de las vecinas de Rita pierde un perro y lo que comentan es que, si ya ha pasado mucho tiempo, seguramente se lo han comido, por lo que creo que me están mostrando costumbres que no llego a comprender.

Llega el segundo intervalo. Dos señoras mayores dicen que ya es demasiado para ellas, se van deseándonos suerte, quedamos dos. Luego llegará un viejito pero sólo para dormir la siesta.


Yo ya no sabía qué pensar, había quedado completamente confundido e intrigado por la segunda parte y recordaba los consejos de mi amigo de salir corriendo de cualquier película de Raya Martin.


Comienza el tercer bloque.


Dos chicos y dos chicas están tomando gaseosa en el patio de una casa de noche, discuten sobre el tamaño de las tetas de una vecina. Descubrimos que la chica que estaba en el cementerio era Rita, que ahora tiene novio y vive en otra casa con su mamá, pero trabaja en el centro en una galería vendiendo DVDs truchos, es el negocio de tu tía Tita. Su novio la invita a pasar una noche con él en su cumpleaños, ella acepta después de bastante resistencia. El formato de la filmación ha cambiado, ahora es digital y, aunque sigue siendo cámara en mano, la imagen es mucho más estable y nítida. La película se vuelve narrativa y, si bien es una narración cansina, llena de tiempos muertos, en la que nada importante, espectacular o inesperado nos será mostrado, se vuelve muy interesante. Primera gran escena de la película: Rita y su novio están en un restaurante de comida rápida, discutiendo detrás de un vidrio; los escuchamos perfectamente, sin embargo la cámara está del otro lado de calle y apenas se los distingue entre la gente que pasa por la vereda o los coches, los pequeños colectivos o las motos con sidecar que funcionan cómo taxis.

Rita discute con su madre y luego, en medio de la noche, baja a la cocina, abre la heladera y comienza a llorar desconsoladamente.


Segunda escena brillante: Rita y su novio entran al hotel; luego lo único que vemos es el trabajo de uno de los empleados, encargado de ordenar las camas y limpiar. Luego viene el tercer cambio de formato, ahora todo está contado con cámara fija, en formato ancho, en un digital de mejor calidad y nitidez que el anterior. No hacen falta las palabras, mostrar es mejor.


Con este último tramo y a pesar de que todavía me quedaron situaciones sin poder resolver, Raya Martin me demostró que toda la fama que tiene y sus premios son bien merecidos, porque sabe cómo filmar, y que casi todo lo que había visto al principio tenía una razón de ser, solo había que ser paciente (muuuy paciente, digamos) para poder disfrutar a pleno de su talento.

Muy buena.

Aislarse del fútbol fue imposible, dos minutos antes de la proyección se escuchó el grito de gol proveniente de la cabina de proyección, para malestar de las más o menos treinta personas que estábamos allí y, cuando se abrían las puertas en los dos intermedios que hubo, se escuchaban los festejos de la gente de 10 pisos más abajo.

lunes, 5 de julio de 2010

Los guerreros del viento. (Hayao Miyasaki). Kaze no tani no Naushika. Nausikaä of the valley of the wind. 1984


Versión mutilada y doblada al castellano.

Dentro de 1000 años, la Tierra estará casi destruida por la contaminación humana, se han formado nuevas formas de vida en una zona que ocupa casi todo el globo llamada Jungla Tóxica, los humanos sólo pueden ingresar en esta usando máscaras especiales, que los hacen parecer cerdos, y sobreviven cómo sociedades medievales en los pequeños valles donde el aire y el agua todavía son puros. En uno de estos pequeños reinos, la princesa Sandra trata de luchar por crear una armonía entre las nuevas especies y los demás seres, pero cómo siempre, la eterna ansia de poder del Ser Humano, conspirará en contra de sus buenas intenciones y la nueva naturaleza.
Sandra tiene un carácter bastante particular, por un lado es una guerrera de armas tomar y cazadora y por el otro intenta ser dialoguista y evitar todos los asesinatos y guerras que se forman con una velocidad sorprendente y preservar la naturaleza. Cómo siempre en el cine de Miyasaki, las mujeres tienen personalidades muy fuertes, sean o no protagonistas de sus historias y no es este el único rasgo que se repite en sus obras, también está el espíritu ecologista, la magia, los cambios bruscos (pero que se revelan lógicos al final) de los personajes y sobre todo los aviones. Miyasaki es un director que no tiene los pies sobre la tierra. Aunque su obra cumbre en este sentido debe ser, por lo que he visto hasta ahora, Porco Rosso (Kurenai no buta, 1992), en el que los vuelos, además de la gran belleza de sus cielos, se vuelven declaraciones de amor sin palabras, aquí son utilizados cómo una parte más de la aventura. Sandra, tiene un pequeño aparato volador, con el que puede aterrizar y despegar desde casi cualquier lado, lo que le permite escapar de todos los enemigos que la acechan y llegar a tiempo a donde la necesitan. Los aviones son los principales ejemplos de tecnología desarrollada en este mundo, son el principal medio de transporte de todos los personajes, muchas escenas transcurren arriba de ellos y sus formas y tamaños son tan imaginativas cómo sólo la mente de Miyasaki puede crear, y en su mente además de aviones hay un sinfín de personajes y de criaturas, cada uno con su historia particular; las del Bosque Tóxico por ejemplo, de entre las cuales se destacan los gorgones, una criaturas enormes de múltiples ojos que protegen el bosque y son tan inteligentes cómo los humanos, aunque no puedan hablar, comprenden actitudes y palabras y demuestran ser pacíficos y comprensivos detrás de ese aspecto feroz y terrorífico, sólo basta ver cómo les cambia el color de los ojos según su estado de ánimo.
Cómo me pasa casi siempre con sus películas la narración me pareció un poco torpe pero peor que en veces anteriores, ya casi a la mitad, me sentía algo aburrido de ver tantas escenas de peleas, invasiones, guerras y que del medio de la nada aparecieran varios personajes, que parecen estar solamente para complicar la trama. El ritmo es vertiginoso y esa falta de descanso es la que la vuelve monótona, pero cómo en muchas películas de este director, al final las historias parecen cerrar y se explican por si solas, sin embargo yo esperaba ver, por ejemplo, un romance incipiente entre Sandra y Milo y más explicaciones sobre cómo la Jungla Tóxica, sus animales y la historia de los Demonios.

Buena.

Revisando en Internet encontré que esta versión está mutilada en media hora e incluso les cambiaron el nombre a los personajes, en el original Sandra se llama Naushika. Miyasaki dijo “Olvídenla”, parece que tendré que hacer eso. Espero ver pronto la versión original.
Aquí pueden ver una versión más completa que la vi yo pero doblada al inglés y con la calidad típicamente baja de las películas en internet: http://video.google.com/videoplay?docid=1737659599016294953#docid=-8704790173215648057

miércoles, 2 de junio de 2010

El increíble castillo vagabundo. (Hayao Miyazaki). Howl’s Moving Castle. Hauru no ugoku shiro. 2004. Japón


Sophie es una adolescente (de un país imaginario europeo de principios del s. XX) que se pasa todo el día trabajando, sin salir de su casa. Casi sin motivo aparente es embrujada y se convierte en una anciana, (pero no puede decir que está embrujada) entonces sale a buscar al mago Holm que vive en un enorme castillo móvil.
Lo mejor, como en otras películas de este director, son la imaginación de la trama, el diseño de los dibujos y que sea capaz de darles vida a una galería de personajes de los más creativos (el fuego Calcifer, la bruja Calamidad, un espantapájaros que ni habla ni hace gestos).


Si no la vio por favor no siga leyendo.


Debo contarles el final porque es importantísimo. El hechizo que padece Sophie no se va, no es deshechizada, el embrujo se va cuando duerme, sueña y a medida que empieza a enamorarse del mago Holm, o sea que es el amor el que le quita la vejez. Claro que el amor no se consigue gratis, hay una guerra en la trama (la parte más floja de la película) y tiene que atravesar varias aventuras.
Si me pongo a comparar esta película no es tan buena como El viaje de Chijiro (su película anterior), mucho más creativa y compleja pero esta tiene todas sus virtudes nada más que en menor cantidad. Otra cosa que me gusta de las películas de este director es que hay que esperar hasta el final para entender todo lo que pasa, porque el mundo que Miyasaki crea es tan original que no se maneja por las reglas comunes y siempre suceden hechos inesperados e ilógicos (muchos personajes se transforman de una escena a la siguiente y no se sabe por qué).


Pueden ver la película completa en versión de Internet (o sea poca calidad de imagen) aquí: http://video.google.com/videoplay?docid=-8604596739848246425#

sábado, 8 de mayo de 2010

WALL-E. (Andrew Stanton). Estados Unidos. 2008

Otra película para chicos, futurista y ecologista y aquí también con un mensaje en contra del consumismo.
WALL-E es un pequeño robot compactador de basura (de aspecto similar a Johnny 5 de Cortocircuito (Short Circuit, John Badham, 1986)) que quedó sólo durante siglos en una Tierra abandonada por los humanos debido a la gran contaminación que provocaron. Sus microprocesadores y programas, trabajaron tanto tiempo haciendo las mismas cosas que tarde o temprano comenzaron a captar pequeñas diferencias y a ocuparse de todo lo que le causara curiosidad. Así surgió en él una personalidad y unos sentimientos cercanos a lo humano. Tímido, dulce, noble, vive apenas acompañado por una cucaracha mascota hasta que llega una nave espacial con un robot explorador llamado EVA programado para descubrir señales de vida vegetal.
Con una primera parte maravillosamente muda, recupera mucho del estilo humorístico de Buster Keaton, basado en la soledad, la mala suerte, la sensación incómoda de estar en el lugar equivocado, y un inteligente uso de todos los elementos que aparecen en la pantalla, de hecho la personalidad del robotito es bastante keatoniana y cómo tal, enamoradiza y cómo enamoradiza, sacrificada.
El caso es que este personaje acompañará a su novia a completar su misión en una enorme nave espacial donde los humanos habitan. Después de tantos años, estos se han convertido en unos seres fofos que no hacen absolutamente nada por si mismos, los robots les resultan imprescindibles, incluso para tomar decisiones y viven en un mundo donde todo es artificial y programado, hasta los robots se reparan entre ellos.
En esta segunda parte la película pasa del tono de comedia a un tono de aventura, la sobriedad, incluso en los colores de tonos amarronados y desérticos de la primera parte, pasan a una explosión de ambientes, personajes y texturas frías. Un mundo completamente distinto, al que WALL-E deberá adaptarse.
Hay una exactitud sorprendente, incluso para los niveles de las producciones de Pixar, en todos los gags. Cómo en Toy Story (John Lasseter, 1995) estos vuelven a referirse tanto al humor, cómo a la crítica de la sociedad y la psicología de los personajes (incluso los innumerables robots tienen psicología, aunque en general es muy básica), e igual que en esa película crean un argumento muy sólido para que quede claro que toda esta historia sólo se puede contar con animación por computadora ya que por primera vez, aparecen humanos reales para indicar que la gente ha cambiado tanto que solamente puede ser representada por caricaturas regordetas.
El tema del amor, es uno de los más originales, ya comenté cómo creo que WALL-E adquiere humanidad, pero el amor sólo lo entiende por las canciones de la única película que puede ver: Hello Dolly! de Gene Nelly de 1969, donde el sentimiento está representado por canto, baile y parejas tomadas de la mano. Ingenuo y romántico pero entendible por su situación, el problema (a nivel argumental) es el robot EVA, este tiene una inteligencia artificial bastante desarrollada pero no tiene intención de enamorarse, solamente cuando se da cuenta de los sacrificios que WALL-E hizo para cuidarlo le muestra aprecio. ¿Cómo llega este robot a enamorarse del otro? No me queda claro. ¿Para qué necesitan los humanos fabricar robots que tengan sentimientos y puedan enamorarse? Menos todavía, y sin embargo la “magia del cine” hace que todo parezca perfecto y la veloz narración (después de mucho tiempo una película de Pixar que dura apenas hora y media) ayuda muchísimo.
Para terminar, les recomiendo quedarse hasta el último fotograma de la película, después que pasaron los títulos y los carteles de las distribuidoras/productoras porque, aunque no sea gracioso, es muy significativo el logo que aparece.

Casi excelente.

lunes, 15 de marzo de 2010

Avatar. (James Cameron). Estados Unidos, Inglaterra. 2009

Primera vez que me decepciona James Cámeron , director que sigo desde que vi su obra maestra Terminator (1984) hace muchísimos años.
Esta vez toma un género clásico cómo el western, una historia clásica de infiltrado que encuentra que el mundo donde se infiltra es mejor que el que deja (esta película parece una mala remake de Danza con lobos de Kevin Costner o Pocahontas) y por primera vez en toda su carrera (excepto sus dos primeras películas que no he visto) no agrega nada nuevo, solamente muchos colores brillantes (¿Creerá que sómos indígenas que nos dejamos engañar por collarcitos de colores?) y el 3D (que sí, está buenísimo pero no es narrativo, probablemente la película funcione igual en un cine convencional). Filmada con un guión tan básico que molesta en sus convecionalismos y lugares comunes, ni siquiera se puede decir que es un homenaje al cine clásico, tal es su torpeza y sus recursos narrativos llaman la atención por lo pobres cuando todo lo demás no lo es. Por último y tal vez lo que más moleste a este seguidor y fanatico de su obra es su completo cambio de posición respecto de la relación cuerpo-máquina y vida orgánica-vida artificial, esta es una película anti Aliens el regreso (1986, casi una obra maestra) y esto le quitó mucha fuerza a su obra. En aquella estaba Sigurney Weaver (quien también trabaja en esta película haciendo de científica cuando en Aliens era una guerrera, lo cual da el detalle de la conciencia que tiene James Cameron de lo que está haciendo) utilizando una máquina grúa tipo exoesqueleto para combatir al ser orgánico, que a veces parecía una máquina, alien (el mejor animal depredador inventado por el cine excepto tal vez King Kong); aquí el malo (el único personaje con fuerza y valentía, él único guerrero, esclavo de su pasado, sus rencores y sufrimientos) también utiliza una máquina exoesqueleto para cambatir a los seres buenos, elegantes felinos humanoides azules. Ya se imaginan quien gana. Si bien hay detalles cómo la fiereza de las mujeres que siempre ha sido una constante en su cine, este es prácticamente él único rasgo de autor que conserva junto con el ingenio para la violencia y las batallas, perfectamente armadas y coreografiadas y realmente lo único disfrutable de todo el film.
Ahora pensándolo unos días después, noto que había unas ideas interesantes respecto de la relación entre sueño y vigilia, entre ideas y realidad, entre vida y muerte, entre cuerpo y mente (cuando uno de los personajes muere y se integra con el arbol sagrado que conserva toda la memoria de los ancestros, James Cameron nos muestra que su transición es la misma que la de la mente cuando pasa del cuerpo original humano al cuerpo del avatar) y sobre todo el tema del Deseo y el hecho de que para logarlo tal vez haya que dejar de ser uno mismo, pero no bastan estas ideas para hacer de esta una película interesante o siquiera entretenida.

Regular.

lunes, 1 de marzo de 2010

María Antonieta. (Sofia Coppola). Marie Antoniette. 2006. Estados Unidos, Francia, Japón

¿Pudo María Antonieta ser una rebelde adolescente algo confundida pero brillante cómo estrella de rock, en vez de la idiota e insensible reina que nos cuenta la Historia? Si bien tuvo mucha mala prensa durante su reinado, era una extranjera que no conocía las costumbres y fue un personaje muy odiado, esta película la toma a ella cómo centro y principal punto de vista, la muestra cómo una joven austriaca, que al llegar, obligada, a la corte francesa sufre la irremediable y lenta adaptación a las nuevas costumbres, todo esto reforzado por su condición de adolescente (otros hubieran hecho una película de terror con estas premisas) que no sabe cómo vivir en este nuevo mundo incluso. Es muy importante en este sentido la escena que transcurre en la frontera, en la cual le dicen que debe despojarse de todo porque en la corte francesa solo aceptan elementos hechos en Francia, razón por la cual la desnudan y le ponen la ropa de moda en la corte. Luego todo lo que sucede en Versalles, acrecienta esta incomodidad hasta límites casi humorísticos, pero en algún momento, ella decide vivir en esas reglas con el único margen que le queda para disfrutar: la moda, lo banal, las fiestas, el juego, el tiempo libre. Creo importante destacar que el pasaje a la edad adulta no se da solo por el descubrimiento del sexo, pues en realidad, ella no pasa a la adultez sino que queda en una especie de adolescencia constante que obviamente se ve reforzada por su prematura muerte, en ese mundo de comodidades casi no hay otras responsabilidades excepto mantener las apariencias.
Paradójicamente, aunque en realidad no tanto, ella termina descubriendo que no importaba cuanto cambiara la moda a su gusto, ni leyera sin comprender La Enciclopedia, la verdadera revolución era la que se gestaba afuera del palacio.

Muy buena.

martes, 16 de febrero de 2010

El patriota. (Douglas Sirk). Captain Lightfoot. 1955. Estados Unidos.

Película de aventuras y cómo buena película de aventuras, que comprende el sentido de las aventuras y también el del crecimiento, el de Michael Martín miembro de la resistencia Irlandesa contra la invasión de Inglaterra, que por su inmadurez y rebeldía debe escapar de su pueblo. Termina uniéndose casi por casualidad con el líder de la resistencia, el cual está camuflado entre la alta sociedad Británica.
Amores, traiciones, lealtades y deslealtades, junto con muchísimos engaños (contra los enemigos, entre ellos y a veces hasta con nosotros el público) se suceden en esta película, menor, algo pasatista pero con la gracia del buen cine clásico.

Buena.

martes, 5 de enero de 2010

Como estar muerto/Cómo estar muerto. (Manuel Ferrari). 2006. Argentina.

Película muy extraña y confusa, la ví el año pasado en el BAFICI X y lo que más recuerdo fueron los títulos de cierre:
Cómo estaba todo el equipo presente en la sala, cada vez que aparecía el nombre de alguno de ellos en la pantalla, se escuchaban los aplausos de su grupo de amigos, lo gracioso fue cuando en el rubro "Música" apareció el nombre de Johan Sebastian Bach, durante un segundo hubo un silencio (seguramente provocado por la confusión de ver un nombre tan ilustre en los créditos), luego, en una sincronización, todos en la sala lo aplaudieron con gran entusiasmo y hasta creo que alguno se paró.

Visión no recomendada.

jueves, 17 de diciembre de 2009

One way boogie woogie / 27 years later. (James Benning). 1977 / 2004. Estados Unidos.

Una de las mejores cosas que tienen los festivales de cine es que sirven para descubrir películas muy raras, experimentales, totalmente anti-narrativas y sin embargo, comprensibles, disfrutables y no exentas humor. Cómo dijo el director, antes de comenzar la función, se trata de un estudio sobre el paso del tiempo, y cómo buen estudio, su objeto es tomado de muchas formas, abarcando muchos de sus aspectos, no quedándose en un solo tema y con todos produce algo interesante.
Cómo queda claro en su título la película está divida en dos partes, la primera parte llamada One Way Boggie Woogie fue filmada en 1977, con la mejor película (me refiero al soporte donde queda la imagen) de 16 mm que se podía conseguir en esa época. Se trata de 60 imágenes tomadas con una cámara fija que duran exactamente 1 minuto cada una, de una zona industrial, en las afueras de la ciudad y de su gente, pero no trabajadores, (aunque algunos se cuelan) sino personas que disfrutan o sufren de estas condiciones, el tono es en general de crítica y todo está muy marcado y planeado. De a ratos se cuela un humor surrealista, en situaciones que se repiten dentro de la misma toma o en pequeños accidentes (el hombre que no puede arrancar un auto mientras pasan varias personas caminando, en bicicleta o a caballo) y en los casi nulos diálogos. El final con el carrito de bebé que se pierde en la calle y sobre todo el auto que se detiene de frente a nosotros con el conductor muerto no podría ser más terrible ni más claro respecto del mundo que Benning intenta reflejar. A todo esto hay que agregarle un muy dedicado trabajo para conseguir imágenes de una belleza casi abstracta, no es que no se note que eso que estamos viendo es una casa, un edificio o una montaña de neumáticos, pero todo es tan simétrico y los colores tan saturados (el rojo es siempre el mismo tono fuerte de rojo, el verde siempre es el mismo tono fuerte de verde y así) que uno cómo espectador, podría distraerse simplemente en eso y no en las pocas cosas que pasan.
La segunda parte es básicamente igual, filmada 27 años después, con las mismas tomas exactamente en los mismos lugares, con los mismos actores haciendo lo mismo que la vez anterior (aunque estén mucho más crecidos y la locación haya cambiado por completo) pero son justamente los cambios los que la hacen más interesante, siempre se está esperando ver cómo cambió el escenario, cómo cambiaron las personas y cómo va a hacer el director para expresar lo mismo si muchas cosas son completamente distintas. El humor ahora pasa por lo absurdo de repetir las situaciones y forzarlas con la misma banda de sonido de la película anterior, y tanto las tragedias cómo las luchas de los distintos personajes quedan más en segundo plano (no es que antes estuvieran muy destacadas) pero si algo queda claro es que después de 27 años, la vida de estas personas de clase obrera no se ha modificado demasiado, más lo ha hecho el paisaje, que filmado con una película más sensible, termina siendo con sus colores menos saturados, más realista y menos abstracto.

Muy buena.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Los amores de Astrea y Celadón. (Eric Rohmer). Les amours d'Astrée et de Céladon. 2007. Francia.

Demos gracias al universo, a Dios o a la suerte de que un montón de genes coincidieron junto con un ambiente propicio, que hicieron que naciera Eric Rohmer y sea uno de los grandes directores y que a sus 87 años sea capaz de dirigir obras maestras (aunque él aclaró que este será su último largometraje).
Cómo muchas veces antes, en sus películas el comienzo es errático, la imagen parece estar un poco borrosa y la sencillez que a la que llega aquí es de una precariedad absoluta, incluso en la puesta en escena (que puede llegar a causar una gracia que parece involuntaria) y en la forma de filmar que es muy esquemática (unos planos-contraplanos espantosos y torpes), hacen prever lo peor. Para colmo al principio nos informan que la película está basado en una novela del siglo 16 que a su vez cuenta una historia pastoril de cómo la gente del siglo 16 creía que era el siglo 5º. Las novelas pastoríles, hasta donde yo sé, son siempre de amores muy esquemáticos, exageradamente sufridos, no son temas de los que me guste leer o ver en cine, pero no le puedo negar a Rohmer una confianza ciega, después de todo no sería la primera vez que una de sus películas empieza de forma decepcionante para luego transformarse en algo brillante.
La historia era la predecible, debido aun desengaño amoroso, su novia le dice que no lo quiere ver más, un joven decide suicidarse, pero es rescatado por un trío de chicas nobles, muy ligeras de ropa y de ropas muy ligeras. Mientras tanto su novia y todo el pueblo lo creen muerto y ella sufre sin cesar. Es entonces cuando aparece alguien que cambia el tono y la trama de la película, un juglar que canta al amor libre y desprejuiciado en contra de las tradiciones del amor matrimonial y estable del resto de pueblo, este conflicto se mantendrá hasta el final, y aunque el personaje sea secundario, hace que pronto todo cambie de sentido y la película se vuelva muy libre, graciosa, ágil, bien filmada, picaresca y profunda.
Es cómo si fuera un estudio sobre el amor, que va madurando y con el tiempo, después del sufrimiento, la adoración, la decepción, el amor platónico, descubre que se comienza con la carnalidad y con su propio reflejo. No se priva tampoco de hablar de religión, dioses, historia, arte pictórico. La verdad es que el final es tan gracioso y erótico (me hizo recordar a La Serie Rosa) que toda la precariedad del principio adquiere sentido, y la increíble belleza de la actriz Stephanie Crayencour, (muy clásica, cómo si hubiera salido del cuadro Venus Anadiomene de Theodore Chasseriau) se vuelve notoria e impactante, imborrable.
¿Qué más se le puede pedir a Rohmer o a un festival de cine o a todas las películas del año? Igual que después de ver por primera vez el Drácula de Bram Stoker de Coppola, (otra película que llevaba el amor, en ese caso caballeresco y trágico, y el erotismo al extremo, aquí una teta, allá el perfil del cuerpo desnudo de Winona Ryder bajo un ligero camisón) que por un tiempo todas las películas vistas después podían parecer insatisfactorias.

Excelente.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Excursiones. (Ezequiel Acuña). 2009. Argentina

¡Cuanta mala suerte que tuvo esta película!
La vi o mejor dicho no-vi apenas 15 minutos después de Los Amores de Astrea y Celadón (Eric Rohmer) y ni siquiera cambié de sala, por lo que cada vez que trataba de concentrarme o de ver lo que estaba pasando, por mi mente pasaban escenas completas del film de Rohmer. Recién ahora puedo separar un poco las imágenes superpuestas en mi cabeza (casi cómo una doble exposición) de las dos películas.
Dos amigos, se reencuentran 10 años después del secundario, uno es un vendedor mayorista de golosinas, el otro un guionista de televisión o teatro. El primero tiene una idea para una obra de teatro unipersonal y le pide al segundo que lo ayude.
La falta de carácter de ambos, más el hecho de que cada uno quiere reconstruir su amistad con el otro, una forma tenue de volver a la falta de compromisos y al tiempo libre de la adolescencia, los hace divagar constantemente, casi nunca toman decisiones con tal de no molestar al amigo, sin embargo al final, algo los hará regresar y recordar que ya no son tan jóvenes.
Filmada con el mismo estilo que su película anterior (la excelente Cómo un avión estrellado), hay una sensación de libertad narrativa y una calma en su forma de mostrar la distintas situaciones que junto con la repetición de los actores en registros bastantes similares, puede decirse que lo hace un director muy coherente, incluso sigue utilizando largos planos en los que muestra un paisaje al mismos tiempo que lo musicaliza con canciones de rock independiente.
Parece que Ezequiel Acuña, aunque todavía le faltan muchas películas para confirmarlo, es cómo esos grandes directores autorales (incluso cómo Rohmer) capaz de mantener su mirada y su estilo en distintas historias que siempre encajan con su forma de filmar y hacerse reconocible para nosotros los espectadores.

Buena.