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jueves, 19 de mayo de 2011

Desapareció una noche. (Ben Affleck). Gone Baby Gone. 2007. Estados Unidos

Policial duro, de esos que transcurren en los bajos fondos de una gran ciudad, en un barrio del que solamente un poco de orgullo y mucha falta de dinero impide que los vecinos tengan ganas de mudarse. Calles llenas de humildes trabajadores honestos pero también de la violencia de la droga.
Una nenita de 4 años desaparece, algo relativamente común, pero esta vez se enteran los medios y con ellos toda la ciudad. Han pasado ya cuatro días sin novedades, entonces la tía de la nenita decide contratar a una joven pareja de detectives del barrio, especializados en encontrar gente para cobrar el seguro.
Ellos, consiguen acercarse a personas a la que la policía no tiene acceso y comienzan a meterse casa vez más profundamente en un oscuro mundo de corrupción, violencia y traiciones.
Casey Affleck hace del detective privado, y debo admitir que al principio no le tenía mucha confianza, pero, después de verlo en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik), ya me está pareciendo uno de los descubrimientos actorales del año. En la película de Dominik hace un personaje muy poco inteligente, obsesionado con su admiración por Jesse James, y Affleck está perfecto en su composición, en esta película es increíble cómo cambia de registro, hace de un detective muy joven pero para nada ingenuo, acostumbrado a la violencia y a la sordidez. Me llamó mucho la atención que con ese rostro de carilindo, joven y suave, logre hacer un personaje que puede moverse entre tanta oscuridad. En cierta forma, Affleck deja entrever siempre un trasfondo muy violento detrás del rostro angelical.
La película está dirigida por el hermano mayor Ben Affleck, que dicen es mucho más conocido, pero yo no recuerdo ninguna película con él excepto alguna comedia romántica con Jennifer López (acabo de revisar su biografía en Internet y la única película con él que me gustó es Rebeldes y Confundidos, Dazed and Confused (Richard Lincklater) de 1993, pero a su personaje no lo registro). También me llama la atención que alguien cómo él sea el sólido director de esta película, que está perfectamente contada, en casi todo su metraje excepto a medida que se acerca el final, en el cual algunos flash back y principalmente, largos discursos innecesarios y la actitud de la mujer del detective, le quitan toda la tensión que se había acumulado previamente.
Tal vez estos hermanos, nos estén demostrando, cómo mucho de lo que pasa en este película, que no se debe juzgar por la apariencias.
Casi muy buena.


viernes, 24 de diciembre de 2010

Encarnación. (Anahí Berneri). Argentina. 2007.

Advertencia: aunque no sea una película de suspenso, aquí se cuenta casi toda la trama de la película.
Ernie fue una reconocida vedette hace más de una década. Ahora trata de sobrevivir sola en su pequeño departamento de la calle Corrientes, que da a grandes cartelones de teatro de revistas en los que ya no aparece su nombre, trata de mantenerse con una cierta dignidad, haciendo bolos, codeándose con gente que está activa en el ambiente que ella tanto conoce pero sabiendo que su cuerpo y su rostro ya no son los de antes.
Mantiene una relación libre con Jorge, un representante o productor, con quien prefiere estar cuando se siente sola. Su experiencia le ha enseñado cómo utilizar el sexo para no quedar socialmente aislada y todavía consigue que los hombres de den vuelta para mirarla cuando la ven pasar, por lo que también es afecta a las relaciones ocasionales.
Sorpresivamente recibe una invitación para la fiesta de 15 años de su sobrina Ana.
Viaja a su pueblo natal, donde no es recibida con los brazos abiertos, al contrario, comienzan a tejerse pequeños pero malediciosos rumores sobre su sexualidad y se siente traicionada por su hermana que ha comenzado a trabajar sin avisarle un terreno que era del padre. Sin embargo está Ana, una jovencita llena de ilusiones, que la admira, la toma de consejera, de confidente. Las escenas jugadas entre las dos, son extraordinarias, principalmente aquellas en la pileta del hotel, donde el contraste entre los cuerpos y las sexualidades son marcadas, al mismo tiempo que sus coincidencias en las ilusiones, en el carácter y hasta en los vestidos y los bikinis dejan entrever en Ana las ganas de ser cómo su tía.
La directora Berneri no es ninguna pacata, ya en su película anterior Un Año Sin Amor, había mostrado frontalmente escenas de sexo homosexual y sadomasoquista con una rigurosidad excepcional para el cine argentino en particular y casi inexistente para todo el todo el cine en general, aquí la cámara recorre el cuerpo de Ernie sin pudores, más de una vez, enseñando cómo el paso de los años le ha agregado arrugas y quitado lozanía, pero ella sabe cómo sacarle provecho, aunque también se da cuenta que pronto la lucha contra el tiempo estará perdida. También, aunque no puede mostrarlo desnudo, aparece el cuerpo de Ana, en bikini, con las carnes muy firmes, los senos pequeños y turgentes y el culo redondo sin flaccidez ni celulitis (un placer un poco perverso para mí, espectador masculino que ya superó el doble de la edad de Ana, pero en el cine no se puede dejar de mirar), y una sexualidad a punto de explotar.
La amistad crece entre ellas y por primera vez podremos ver a Ernie utilizar toda su madurez y encanto para hacer un pequeño sacrificio por otra persona.
Hemos descubierto a la Encarnación original oculta detrás de la Ernie construida para el espectáculo.
Las perfectas actuaciones de Silvia Pérez (Ernie) y Martina Juncadella (Ana) ayudan a que creamos en el surgimiento de esta relación tan especial.
Cuando Ernie regresa a la gran ciudad, algo ha cambiado en ella, creo que se ha dado cuenta que, a veces, para ganar hay que perder un poco.
Muy Buena.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Los amores de Astrea y Celadón. (Eric Rohmer). Les amours d'Astrée et de Céladon. 2007. Francia.

Demos gracias al universo, a Dios o a la suerte de que un montón de genes coincidieron junto con un ambiente propicio, que hicieron que naciera Eric Rohmer y sea uno de los grandes directores y que a sus 87 años sea capaz de dirigir obras maestras (aunque él aclaró que este será su último largometraje).
Cómo muchas veces antes, en sus películas el comienzo es errático, la imagen parece estar un poco borrosa y la sencillez que a la que llega aquí es de una precariedad absoluta, incluso en la puesta en escena (que puede llegar a causar una gracia que parece involuntaria) y en la forma de filmar que es muy esquemática (unos planos-contraplanos espantosos y torpes), hacen prever lo peor. Para colmo al principio nos informan que la película está basado en una novela del siglo 16 que a su vez cuenta una historia pastoril de cómo la gente del siglo 16 creía que era el siglo 5º. Las novelas pastoríles, hasta donde yo sé, son siempre de amores muy esquemáticos, exageradamente sufridos, no son temas de los que me guste leer o ver en cine, pero no le puedo negar a Rohmer una confianza ciega, después de todo no sería la primera vez que una de sus películas empieza de forma decepcionante para luego transformarse en algo brillante.
La historia era la predecible, debido aun desengaño amoroso, su novia le dice que no lo quiere ver más, un joven decide suicidarse, pero es rescatado por un trío de chicas nobles, muy ligeras de ropa y de ropas muy ligeras. Mientras tanto su novia y todo el pueblo lo creen muerto y ella sufre sin cesar. Es entonces cuando aparece alguien que cambia el tono y la trama de la película, un juglar que canta al amor libre y desprejuiciado en contra de las tradiciones del amor matrimonial y estable del resto de pueblo, este conflicto se mantendrá hasta el final, y aunque el personaje sea secundario, hace que pronto todo cambie de sentido y la película se vuelva muy libre, graciosa, ágil, bien filmada, picaresca y profunda.
Es cómo si fuera un estudio sobre el amor, que va madurando y con el tiempo, después del sufrimiento, la adoración, la decepción, el amor platónico, descubre que se comienza con la carnalidad y con su propio reflejo. No se priva tampoco de hablar de religión, dioses, historia, arte pictórico. La verdad es que el final es tan gracioso y erótico (me hizo recordar a La Serie Rosa) que toda la precariedad del principio adquiere sentido, y la increíble belleza de la actriz Stephanie Crayencour, (muy clásica, cómo si hubiera salido del cuadro Venus Anadiomene de Theodore Chasseriau) se vuelve notoria e impactante, imborrable.
¿Qué más se le puede pedir a Rohmer o a un festival de cine o a todas las películas del año? Igual que después de ver por primera vez el Drácula de Bram Stoker de Coppola, (otra película que llevaba el amor, en ese caso caballeresco y trágico, y el erotismo al extremo, aquí una teta, allá el perfil del cuerpo desnudo de Winona Ryder bajo un ligero camisón) que por un tiempo todas las películas vistas después podían parecer insatisfactorias.

Excelente.