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martes, 14 de junio de 2011

Alguién me está mirando. (John Carpenter). Someone's Watching Me! 1978. Estados Unidos.

Película hecha para televisión en 1978, este es el cuarto largometraje de Carpenter, justo después de filmar Halloween. Es, probablemente, el período más creativo de su carrera, ya que entre 1974 y 1984 dirigió 10 películas entre ellas La Cosa (The Thing), Christine y Escape de Nueva York (Escape from New York). Seguramente porque fue hecha para televisión y además por su momento de creatividad, Carpenter deja el terror sobrenatural y/o violento para introducirse en una historia de suspenso, algo convencional pero no por eso menos brillante. ¡Cuantos directores que alguna vez hicieron su cuarta pelicula no habrán deseado que les saliera tan bien cómo esta!

La historia es simple, una chica se muda a un departamento lujoso en un gran edificio y poco a poco se da cuenta de que está siendo observada primero y luego acosad por un extraño que vive en el edificio del frente y que le va hacer la vida imposible.

Dirigida con maestria y precisión, Carpenter agrega aristas que podrían pasar desapercibidas, pues están tan metidas en la historia que no se destacan, pero son justamente las que producen que esta película se distinga de entre las cientos de otras películas con historias similares. La primera es la protagonista, una mujer de muy buen humor, frontal, que sale lo que quiere y que es una luchadora incansable. Trabaja cómo directora de programas de televisión y es muy atractiva, por lo que sabe muy bien cómo manejarse entre un mundo de hombres. Por otro lado los hombres que la acompañan, incluido el novio, podrán tener buena voluntad pero nunca resultan lo suficientemente confiables y útiles, o no creen en ella o no saben que hacer para solucionar su problema.

Seguramente la escena que más se destaca en este sentido de separar la situación de poder entre hombres y mujeres es aquella en la cual ella se mete debajo de una rejilla y el asesino, literalmente le camina por encima sin darse cuenta.

Muchos aires hichcockianos, tanto en los ambientes reducidos en los que transcurre la acción, los homenajes para nada velados a La Ventana Indiscreta (The Rear Window) cómo en que Carpenter abandone sus efectivas y simples melodías hechas con sintetizadores por una música incidental hecha con orquesta. También hay algún acercamiento a Dario Argento pero no toma él las escenas sangrientas y muy elaboradas del maestro italiano, sino los planos detalle de los objetos del asesino, que de tan cercanos no los pdemos distinguir y el mostrarlo cómo un elemento secundario que pasa desapercibido en la escena pero que deja una sensación de misterio, opresión, confusión y paranoia.

Tal vez una mirada desatenta pueda hacer creer que estamos ante una película de suspenso común y corriente pero aunque no se perciban sus notas sobre política, sexismo, cine y literatura, lo que sí se nota es su tremenda efectividad narrativa en una historia que no da respiro.

Casi muy buena.



jueves, 19 de mayo de 2011

Desapareció una noche. (Ben Affleck). Gone Baby Gone. 2007. Estados Unidos

Policial duro, de esos que transcurren en los bajos fondos de una gran ciudad, en un barrio del que solamente un poco de orgullo y mucha falta de dinero impide que los vecinos tengan ganas de mudarse. Calles llenas de humildes trabajadores honestos pero también de la violencia de la droga.
Una nenita de 4 años desaparece, algo relativamente común, pero esta vez se enteran los medios y con ellos toda la ciudad. Han pasado ya cuatro días sin novedades, entonces la tía de la nenita decide contratar a una joven pareja de detectives del barrio, especializados en encontrar gente para cobrar el seguro.
Ellos, consiguen acercarse a personas a la que la policía no tiene acceso y comienzan a meterse casa vez más profundamente en un oscuro mundo de corrupción, violencia y traiciones.
Casey Affleck hace del detective privado, y debo admitir que al principio no le tenía mucha confianza, pero, después de verlo en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik), ya me está pareciendo uno de los descubrimientos actorales del año. En la película de Dominik hace un personaje muy poco inteligente, obsesionado con su admiración por Jesse James, y Affleck está perfecto en su composición, en esta película es increíble cómo cambia de registro, hace de un detective muy joven pero para nada ingenuo, acostumbrado a la violencia y a la sordidez. Me llamó mucho la atención que con ese rostro de carilindo, joven y suave, logre hacer un personaje que puede moverse entre tanta oscuridad. En cierta forma, Affleck deja entrever siempre un trasfondo muy violento detrás del rostro angelical.
La película está dirigida por el hermano mayor Ben Affleck, que dicen es mucho más conocido, pero yo no recuerdo ninguna película con él excepto alguna comedia romántica con Jennifer López (acabo de revisar su biografía en Internet y la única película con él que me gustó es Rebeldes y Confundidos, Dazed and Confused (Richard Lincklater) de 1993, pero a su personaje no lo registro). También me llama la atención que alguien cómo él sea el sólido director de esta película, que está perfectamente contada, en casi todo su metraje excepto a medida que se acerca el final, en el cual algunos flash back y principalmente, largos discursos innecesarios y la actitud de la mujer del detective, le quitan toda la tensión que se había acumulado previamente.
Tal vez estos hermanos, nos estén demostrando, cómo mucho de lo que pasa en este película, que no se debe juzgar por la apariencias.
Casi muy buena.


sábado, 8 de mayo de 2010

WALL-E. (Andrew Stanton). Estados Unidos. 2008

Otra película para chicos, futurista y ecologista y aquí también con un mensaje en contra del consumismo.
WALL-E es un pequeño robot compactador de basura (de aspecto similar a Johnny 5 de Cortocircuito (Short Circuit, John Badham, 1986)) que quedó sólo durante siglos en una Tierra abandonada por los humanos debido a la gran contaminación que provocaron. Sus microprocesadores y programas, trabajaron tanto tiempo haciendo las mismas cosas que tarde o temprano comenzaron a captar pequeñas diferencias y a ocuparse de todo lo que le causara curiosidad. Así surgió en él una personalidad y unos sentimientos cercanos a lo humano. Tímido, dulce, noble, vive apenas acompañado por una cucaracha mascota hasta que llega una nave espacial con un robot explorador llamado EVA programado para descubrir señales de vida vegetal.
Con una primera parte maravillosamente muda, recupera mucho del estilo humorístico de Buster Keaton, basado en la soledad, la mala suerte, la sensación incómoda de estar en el lugar equivocado, y un inteligente uso de todos los elementos que aparecen en la pantalla, de hecho la personalidad del robotito es bastante keatoniana y cómo tal, enamoradiza y cómo enamoradiza, sacrificada.
El caso es que este personaje acompañará a su novia a completar su misión en una enorme nave espacial donde los humanos habitan. Después de tantos años, estos se han convertido en unos seres fofos que no hacen absolutamente nada por si mismos, los robots les resultan imprescindibles, incluso para tomar decisiones y viven en un mundo donde todo es artificial y programado, hasta los robots se reparan entre ellos.
En esta segunda parte la película pasa del tono de comedia a un tono de aventura, la sobriedad, incluso en los colores de tonos amarronados y desérticos de la primera parte, pasan a una explosión de ambientes, personajes y texturas frías. Un mundo completamente distinto, al que WALL-E deberá adaptarse.
Hay una exactitud sorprendente, incluso para los niveles de las producciones de Pixar, en todos los gags. Cómo en Toy Story (John Lasseter, 1995) estos vuelven a referirse tanto al humor, cómo a la crítica de la sociedad y la psicología de los personajes (incluso los innumerables robots tienen psicología, aunque en general es muy básica), e igual que en esa película crean un argumento muy sólido para que quede claro que toda esta historia sólo se puede contar con animación por computadora ya que por primera vez, aparecen humanos reales para indicar que la gente ha cambiado tanto que solamente puede ser representada por caricaturas regordetas.
El tema del amor, es uno de los más originales, ya comenté cómo creo que WALL-E adquiere humanidad, pero el amor sólo lo entiende por las canciones de la única película que puede ver: Hello Dolly! de Gene Nelly de 1969, donde el sentimiento está representado por canto, baile y parejas tomadas de la mano. Ingenuo y romántico pero entendible por su situación, el problema (a nivel argumental) es el robot EVA, este tiene una inteligencia artificial bastante desarrollada pero no tiene intención de enamorarse, solamente cuando se da cuenta de los sacrificios que WALL-E hizo para cuidarlo le muestra aprecio. ¿Cómo llega este robot a enamorarse del otro? No me queda claro. ¿Para qué necesitan los humanos fabricar robots que tengan sentimientos y puedan enamorarse? Menos todavía, y sin embargo la “magia del cine” hace que todo parezca perfecto y la veloz narración (después de mucho tiempo una película de Pixar que dura apenas hora y media) ayuda muchísimo.
Para terminar, les recomiendo quedarse hasta el último fotograma de la película, después que pasaron los títulos y los carteles de las distribuidoras/productoras porque, aunque no sea gracioso, es muy significativo el logo que aparece.

Casi excelente.

lunes, 15 de marzo de 2010

Avatar. (James Cameron). Estados Unidos, Inglaterra. 2009

Primera vez que me decepciona James Cámeron , director que sigo desde que vi su obra maestra Terminator (1984) hace muchísimos años.
Esta vez toma un género clásico cómo el western, una historia clásica de infiltrado que encuentra que el mundo donde se infiltra es mejor que el que deja (esta película parece una mala remake de Danza con lobos de Kevin Costner o Pocahontas) y por primera vez en toda su carrera (excepto sus dos primeras películas que no he visto) no agrega nada nuevo, solamente muchos colores brillantes (¿Creerá que sómos indígenas que nos dejamos engañar por collarcitos de colores?) y el 3D (que sí, está buenísimo pero no es narrativo, probablemente la película funcione igual en un cine convencional). Filmada con un guión tan básico que molesta en sus convecionalismos y lugares comunes, ni siquiera se puede decir que es un homenaje al cine clásico, tal es su torpeza y sus recursos narrativos llaman la atención por lo pobres cuando todo lo demás no lo es. Por último y tal vez lo que más moleste a este seguidor y fanatico de su obra es su completo cambio de posición respecto de la relación cuerpo-máquina y vida orgánica-vida artificial, esta es una película anti Aliens el regreso (1986, casi una obra maestra) y esto le quitó mucha fuerza a su obra. En aquella estaba Sigurney Weaver (quien también trabaja en esta película haciendo de científica cuando en Aliens era una guerrera, lo cual da el detalle de la conciencia que tiene James Cameron de lo que está haciendo) utilizando una máquina grúa tipo exoesqueleto para combatir al ser orgánico, que a veces parecía una máquina, alien (el mejor animal depredador inventado por el cine excepto tal vez King Kong); aquí el malo (el único personaje con fuerza y valentía, él único guerrero, esclavo de su pasado, sus rencores y sufrimientos) también utiliza una máquina exoesqueleto para cambatir a los seres buenos, elegantes felinos humanoides azules. Ya se imaginan quien gana. Si bien hay detalles cómo la fiereza de las mujeres que siempre ha sido una constante en su cine, este es prácticamente él único rasgo de autor que conserva junto con el ingenio para la violencia y las batallas, perfectamente armadas y coreografiadas y realmente lo único disfrutable de todo el film.
Ahora pensándolo unos días después, noto que había unas ideas interesantes respecto de la relación entre sueño y vigilia, entre ideas y realidad, entre vida y muerte, entre cuerpo y mente (cuando uno de los personajes muere y se integra con el arbol sagrado que conserva toda la memoria de los ancestros, James Cameron nos muestra que su transición es la misma que la de la mente cuando pasa del cuerpo original humano al cuerpo del avatar) y sobre todo el tema del Deseo y el hecho de que para logarlo tal vez haya que dejar de ser uno mismo, pero no bastan estas ideas para hacer de esta una película interesante o siquiera entretenida.

Regular.

lunes, 1 de marzo de 2010

María Antonieta. (Sofia Coppola). Marie Antoniette. 2006. Estados Unidos, Francia, Japón

¿Pudo María Antonieta ser una rebelde adolescente algo confundida pero brillante cómo estrella de rock, en vez de la idiota e insensible reina que nos cuenta la Historia? Si bien tuvo mucha mala prensa durante su reinado, era una extranjera que no conocía las costumbres y fue un personaje muy odiado, esta película la toma a ella cómo centro y principal punto de vista, la muestra cómo una joven austriaca, que al llegar, obligada, a la corte francesa sufre la irremediable y lenta adaptación a las nuevas costumbres, todo esto reforzado por su condición de adolescente (otros hubieran hecho una película de terror con estas premisas) que no sabe cómo vivir en este nuevo mundo incluso. Es muy importante en este sentido la escena que transcurre en la frontera, en la cual le dicen que debe despojarse de todo porque en la corte francesa solo aceptan elementos hechos en Francia, razón por la cual la desnudan y le ponen la ropa de moda en la corte. Luego todo lo que sucede en Versalles, acrecienta esta incomodidad hasta límites casi humorísticos, pero en algún momento, ella decide vivir en esas reglas con el único margen que le queda para disfrutar: la moda, lo banal, las fiestas, el juego, el tiempo libre. Creo importante destacar que el pasaje a la edad adulta no se da solo por el descubrimiento del sexo, pues en realidad, ella no pasa a la adultez sino que queda en una especie de adolescencia constante que obviamente se ve reforzada por su prematura muerte, en ese mundo de comodidades casi no hay otras responsabilidades excepto mantener las apariencias.
Paradójicamente, aunque en realidad no tanto, ella termina descubriendo que no importaba cuanto cambiara la moda a su gusto, ni leyera sin comprender La Enciclopedia, la verdadera revolución era la que se gestaba afuera del palacio.

Muy buena.

martes, 16 de febrero de 2010

El patriota. (Douglas Sirk). Captain Lightfoot. 1955. Estados Unidos.

Película de aventuras y cómo buena película de aventuras, que comprende el sentido de las aventuras y también el del crecimiento, el de Michael Martín miembro de la resistencia Irlandesa contra la invasión de Inglaterra, que por su inmadurez y rebeldía debe escapar de su pueblo. Termina uniéndose casi por casualidad con el líder de la resistencia, el cual está camuflado entre la alta sociedad Británica.
Amores, traiciones, lealtades y deslealtades, junto con muchísimos engaños (contra los enemigos, entre ellos y a veces hasta con nosotros el público) se suceden en esta película, menor, algo pasatista pero con la gracia del buen cine clásico.

Buena.

jueves, 17 de diciembre de 2009

One way boogie woogie / 27 years later. (James Benning). 1977 / 2004. Estados Unidos.

Una de las mejores cosas que tienen los festivales de cine es que sirven para descubrir películas muy raras, experimentales, totalmente anti-narrativas y sin embargo, comprensibles, disfrutables y no exentas humor. Cómo dijo el director, antes de comenzar la función, se trata de un estudio sobre el paso del tiempo, y cómo buen estudio, su objeto es tomado de muchas formas, abarcando muchos de sus aspectos, no quedándose en un solo tema y con todos produce algo interesante.
Cómo queda claro en su título la película está divida en dos partes, la primera parte llamada One Way Boggie Woogie fue filmada en 1977, con la mejor película (me refiero al soporte donde queda la imagen) de 16 mm que se podía conseguir en esa época. Se trata de 60 imágenes tomadas con una cámara fija que duran exactamente 1 minuto cada una, de una zona industrial, en las afueras de la ciudad y de su gente, pero no trabajadores, (aunque algunos se cuelan) sino personas que disfrutan o sufren de estas condiciones, el tono es en general de crítica y todo está muy marcado y planeado. De a ratos se cuela un humor surrealista, en situaciones que se repiten dentro de la misma toma o en pequeños accidentes (el hombre que no puede arrancar un auto mientras pasan varias personas caminando, en bicicleta o a caballo) y en los casi nulos diálogos. El final con el carrito de bebé que se pierde en la calle y sobre todo el auto que se detiene de frente a nosotros con el conductor muerto no podría ser más terrible ni más claro respecto del mundo que Benning intenta reflejar. A todo esto hay que agregarle un muy dedicado trabajo para conseguir imágenes de una belleza casi abstracta, no es que no se note que eso que estamos viendo es una casa, un edificio o una montaña de neumáticos, pero todo es tan simétrico y los colores tan saturados (el rojo es siempre el mismo tono fuerte de rojo, el verde siempre es el mismo tono fuerte de verde y así) que uno cómo espectador, podría distraerse simplemente en eso y no en las pocas cosas que pasan.
La segunda parte es básicamente igual, filmada 27 años después, con las mismas tomas exactamente en los mismos lugares, con los mismos actores haciendo lo mismo que la vez anterior (aunque estén mucho más crecidos y la locación haya cambiado por completo) pero son justamente los cambios los que la hacen más interesante, siempre se está esperando ver cómo cambió el escenario, cómo cambiaron las personas y cómo va a hacer el director para expresar lo mismo si muchas cosas son completamente distintas. El humor ahora pasa por lo absurdo de repetir las situaciones y forzarlas con la misma banda de sonido de la película anterior, y tanto las tragedias cómo las luchas de los distintos personajes quedan más en segundo plano (no es que antes estuvieran muy destacadas) pero si algo queda claro es que después de 27 años, la vida de estas personas de clase obrera no se ha modificado demasiado, más lo ha hecho el paisaje, que filmado con una película más sensible, termina siendo con sus colores menos saturados, más realista y menos abstracto.

Muy buena.

sábado, 10 de octubre de 2009

Primer contacto. (Bob Connolly & Robin Anderson). First contact. Australia, Canadá, Estados Unidos. 1983.

“Hubo un tiempo en el que todo era bueno. Un tiempo feliz en el que nuestros dioses velaban por nosotros. No había enfermedad entonces, no había pecado entonces, no había dolores de huesos, no había fiebres, no había viruela, no había ardor de pecho, no había enflaquecimiento. Sanos vivíamos. Nuestros cuerpos estaban entonces rectamente erguidos. Pero ese tiempo acabó, desde que ellos llegaron con su odio pestilente y su nuevo dios (…)”. Taki Ongoy. Texto Nº 1. Víctor Heredia y Panchi Quesada.

En los años 30’s todavía quedaban algunos lugares de la superficie de la Tierra sin explorar (no nos vanagloriemos por modernos, hoy todavía falta explorar el 90% del fondo del mar) para los occidentales.
Mick Leahy y sus hermanos no eran exploradores pero eran ambiciosos y cómo se había descubierto oro en las costas de la isla de Papua Nueva Guinea, decidieron ver que había adentro, pasando las montañas, así que se consiguieron 90 porteadores, hachas, rifles, cuchillos y lo más esencial para nosotros, cámaras y película. Eligieron un paso a 3000 metros de altura que les pareció franqueable y se encontraron con unos fértiles valles y 1000000 de personas que jamás habían salido de allí, ni habían visto un hombre blanco.
La película se basa en este conmocionante choque.

50 años después los directores viajan al interior de esos valles y entrevistan a los que habían participado. Mick Leahy ya había muerto pero no sus hermanos y todavía quedaba material filmado de aquellos años. Más que suficiente para hacer una gran película.
Lo primero que resalta es la mutua curiosidad, los blancos y los aborígenes se examinan para ver quienes son realmente, los primeros para saber si es una zona rica en oro y si la comunidad es amigable o no; los segundos para verificar si eran espíritus o humanos cómo ellos. Una de las partes más humorísticas es esta última averiguación, los espíritus no mean, cagan o cojen (muy bien por los traductores que no usaron palabras más finas), así que se intrigan por el uso de los pantalones que parece impedirles hacer esto. El enigma parece no tener fin así que los extranjeros son seguidos y observados todo el tiempo y todo lo que hacen es examinado y recogido, hasta que alguno los ve haciendo sus necesidades y comienzan a darse cuenta de quienes son realmente. Otros de los momentos humorísticos es cuando los aborígenes recogen latas usadas del suelo y las usan muy orgullosamente cómo sombrero. Estos episodios también revelan la profunda diferencia entre las civilizaciones, los indígenas tienen un mundo tan complejo cómo los occidentales, pero con una visión profundamente espiritual (en el sentido animista del término) más que práctica, a ellos les preocupa saber sobre espíritus, antepasados, dioses y después, ya que no son ningunos tontos, las mejoras que les traen en formas de hachas y cuchillos.
Los blancos están preocupados por conseguir oro y producir respeto y miedo demostrando el poder de sus armas de fuego y si a pesar de todo esto los extraños seguen siendo hostiles, se puede matarlos en defensa propia.
Hace algunos días vi el último episodio del programa de televisión Filosofía aquí y ahora (sí, aunque no lo puedan creer, hay un programa de televisión que no muestra culos ni se regodea en modas pasajeras) conducido por Feimann, explicaba sus conclusiones a las que había llegado después de un largo recuento de la historia de la filosofía, y eran que basados en Niestche y Freud, el ser humano tiene cómo rasgo distintivo la búsqueda de poder, el poder cómo dominación de los demás humanos a cualquier costo, apenas dejando un resquicio para la esperanza.
Un rasgo que se hace explícito continuamente en esta película, pues más allá de las distintas culturas, el espíritu del hombre siempre se manifiesta en la obtención de oro, espejos, cuchillos o conchas de mar, todos estos elementos no son más que símbolos del poder que se intenta conseguir, para destacarse de entre los demás, y para conseguirlo se puede recurrir a la opresión, el trabajo a destajo o los favores sexuales. Después de todo tal vez no seamos todos tan distintos, tal vez por eso los aborígenes de Papua Nueva Guinea adoptan rápidamente la vestimenta occidental y cuando ven las filmaciones de hace apenas 50 años, se ríen, casi con crueldad y no poca vergüenza, de sus propias costumbres.

Mi memoria me dice que El cielo arriba y el barro abajo (Le ciel et la boue, Pierre-Dominique Gaisseau, 1961), es un muy interesante documental que transcurre en la misma isla pero tomando cómo eje la aventura y la exploración de nuevos territorios, más que el choque de culturas y para terminar habría que volver a ver la obra maestra Mil años más viejo (A thousand years older, Werner Herzog) que en apenas 10 minutos habla y profundiza tanto cómo esta película de los mismos temas.
Esta es la primera parte de una trilogía que se completaría con Joe Leahy's neighbors de 1988 y Black harvest de 1992.

http://www.flickr.com/photos/der/sets/72157601573390701/show/with/1602213459/

Muy buena.

martes, 15 de septiembre de 2009

Indiana Jones y los cazadores del arca perdida. (Steven Spielberg). Raiders of the lost ark. Estados Unidos. 1981.


Los cazadores de los efectos especiales perdidos.

Hay una gran diferencia entre esta, la primera película de la serie de Indiana Jones y la última, filmada el año pasado y son los efectos especiales, la irrupción de la computadora en la fabricación y creación de las imágenes tiene sus pros y sus contras y hacer la comparación me parece es un buen ejercicio para pensar esta película.
Sin duda lo mejor que tiene es la introducción, una gran aventura en si misma, en la que Indiana entra en un misterioso templo de alguna civilización precolombina oculto en alguna selva sudamericana para robar un cráneo hecho de oro, el templo es una sucesión increíble de trampas de todo tipo en las que caen algunos de los personajes secundarios (Alfred Molina en uno de sus primeros papeles). Lleno de acción y suspenso, con toques macabros (yo la vi cuando tenía 7 años y salí espantado del cine), el funcionamiento de esta secuencia es perfecto cómo un reloj, todos los acontecimientos e imaginativos artefactos funcionan perfectamente y la huida final con la gigantesca roca persiguiendo al protagonista ya es un clásico.
Luego llega la segunda aventura, mucho más ambiciosa y complicada pero también parece que por momentos, con tantos elementos, Spielberg pierde el control y hay varias resoluciones que no tienen suficiente fuerza y personajes que simplemente desaparecen (cómo el hombre con el parche en el ojo), además de algunas situaciones confusas. Sin embargo y justamente en los momentos en los que no pasa nada importante ni narrativo vuelve a funcionar el mecanismo de relojería y la emoción reaparece, es cuando Indy lucha con un nazi gigantesco a los pies de un avión que gira sin control o su escape por debajo de un jeep en movimiento.
Estos momentos tienen la solidez de lo físico, se nota el riesgo, se cree en el riesgo y el peligro que corren los personajes, no da la sensación de una imagen que discurre por detrás sino que Indy y los demás están metidos allí, aguantando los golpes, sobreviviendo a lo imposible y esto corre también para otras situaciones cómo la del final, que a pesar de su falta de lógica, (Indy y la chica se salvan por una intuición de él, basada apenas en una ilustración de la Biblia), mantienen la misma estética que se arruinaría (cómo de hecho sucedió en la cuarta parte) en caso de utilizar imágenes digitales.
Sí, en realidad ambos tipos de efectos tienen defectos: el antiguo y artesanal puede parecer un poco mecánico y estático y aunque el digital puede convencernos de que todavía viven los dinosaurios o King Kong, cuando se vuelven notorios, cuando resaltan demasiado en la puesta en escena, cuando no están perfectamente sincronizados con los actores, de vuelven notorios, torpes, fríos y pierden efectividad. Tal vez después de todo, lo más importante sea elegir cual es el más adecuado para cada situación, el digital sería bueno para hacer películas con ángeles, fantasmas, naves espaciales, animales que hablan o que no interactúan demasiado físicamente con actores, para todo lo demás, especialmente si hay situaciones de riesgo, si es necesario el contacto físico, la interacción con actores, lo mejor sin duda son los viejos efectos especiales técnicos, visuales, químicos, artesanales.
Cómo ejemplo para terminar les dejo el recuerdo de lo fallida que es Van Helsing cazador de monstruos de Stephen Sommers por su infinidad de situaciones de peligro resueltas digitalmente y lo efectivas que son (más allá de su calidad) todas las películas de la saga de Chucky, el juguete diabólico donde jamás van a ver el uso de algo digital en la imagen.

Buena.

lunes, 17 de agosto de 2009

Los hermanos corsos. (Gregory Ratoff). The corsican brothers. Estados Unidos. 1941.

En Córcega, el conde Franchi ha reunido a toda su familia, la razón es que está a punto de nacer su primer hijo, pero las cosas no salen nada bien, el hijo en realidad son dos hermanos siameses y el conde Colonna, enemigo de la familia, aprovecha la ocasión para invadir la residencia y matarlos a todos. Solamente el médico de la familia y un fiel criado consiguen escapar y se llevan a los niños quienes luego de una complicada operación (la película transcurre en el siglo XVIII) son separados no sólo por una porción de carne sino que serán criados en secreto por padres diferentes en ambientes completamente diferentes y lejanos hasta que cumplan la mayoría de edad, sin embargo hay entre ellos un vínculo misterioso, cuando Lucien (un educado caballero de París) tiene alguna sensación o emoción muy fuerte, Mario (un reconocido bandido de Córcega) las siente cómo propios. El reencuentro a los 21 años, la revelación de su verdadera identidad, y el anhelo de venganza los une en una relación que parece indestructible pero la carne es débil.
Si comencé esta nota con una reseña de la historia es porque no vale la pena detenerse en preámbulos más o menos sesudos, ni en la carrera del director ni en los actores ni en que está basado en un libro de Alejandro Dumas ni en sus logros cinematográficos o alguna otra característica especial, esta es una película muy llana, sin grandes escenas ni intrigas. Los dos papeles de Douglas Fairbanks Jr. son correctos y los efectos especiales de doble exposición son tan perfectos que ni siquiera llaman la atención (envidia deberían tenerles la gente de Transformers), creo que lo único destacable es Akim Tamiroff en el papel del Conde Colonna, que deja ver un perfil muy humorístico en su poder omnímodo y perverso, debajo de todos esos trajes caros no es más que un pobre gordo infelíz. Las escenas de acción simplemente surgen y se van cómo por arte de magia, sin mucho argumento y tampoco se destacan por sus coreografías ni su emoción.
A pesar de que tiene la originalidad de no seguir paso por paso todos los lugares comunes de las historias de aventuras y que termina bastante alejado del final feliz, el intento de indagar entre las relaciones entre hermanos, tanto las reales cómo las fantásticas, no consigue emocionar ni redondear todo lo que venía desarrollando y termina cómo comenzó, como una serie de viñetas forzadamente enganchadas sin sensaciones, emociones o carne que las una.

Un poco mejor que regular.

lunes, 16 de marzo de 2009

La casa de los 1000 cadáveres. (Rod Zombie). House of 1000 corpses. 2003


Cuando me pongo a ver este tipo de películas no espero originalidad, con un poco de diversión negra y sádica y una historia llena de baches e incongruencias me alcanza para entretenerme, así que pueden creerme que al terminar de ver esto quedé algo sorprendido, no sólo porque el nivel de sadismo es inusualmente intenso, incluso en este tipo de producciones, sino porque el director toma un punto de vista particular y una narración muy fragmentada que la vuelven irremediablemente incómoda aunque inteligente.
Cómo muchas veces antes, debo comenzar haciendo notar la desconfianza que le tenía al director, este en particular era (creo que todavía lo es) un cantante sin voz de su propio grupo de rock industrial (recuerdo haber escuchado parte de su disco Supersexy Swingin' Sounds con bastante agrado), con temas forzadamente oscuros, llenos de referencias a películas, cuentos y novelas de terror principalmente a producciones clase B, C o directamente de explotación, con algo de sexo de estilo chicas pin-up de los ‘50s. Tal vez todo este bagaje lo convirtió, no en el cultista idiota que parecía ser en entrevistas, sino en un verdadero conocedor con ideas propias, porque tratar de hacer algo original con este tipo de películas, no solo es extraño, sino que prácticamente va en contra de su propia tradición que no se quiere separar de la torpeza narrativa y de sus escasos temas.
Cómo todo buen artista, Rod Zombie consigue manipular todos los materiales que tiene y los dispone de formas extrañas. Así la sucesión de pantallas divididas, imágenes en negativo, cambios de formatos y de iluminación logran causar una extrañeza tan poco agradable cómo atrayente. De una forma indolora y seductora, podríamos decir que esta película nos tortura cómo espectadores, así cómo son torturados los protagonistas del film, que nunca saben que es lo que vendrá después, quién es realmente el más sádico de los asesinos ni hacia donde huir.
Probablemente el mayor logro, junto con la destrucción de cualquier concepto burgués de familia, amistad, placer y sexualidad sea la sensación de no saber realmente donde está límite para las perversiones, a cada paso o mejor dicho minuto de la película aparece algún personaje que luce cómo el peor o el criminal más retorcido que los anteriores, pero no es más que otro eslabón que será pronto superado en una especie de círculo vicioso, no sólo porque se genera a si mismo, sino porque se revela al final en la falsedad de creer que el que tiene el aspecto más civilizado es el menos brutal de los asesinos.

Habrá que prepararse para la segunda parte.

Desgraciadamente la copia que vi (la pasaron por el canal Universal Channel) estaba censurada en todos los desnudos, lo cual es lo mismo que decir que estuviera cortada en sus escenas sangrientas o que le hubieran sacado 30 minutos. Las tetas son esenciales en la desaforada estética propuesta y es una verdadera lástima no poder apreciarlas.

Buena.

lunes, 2 de marzo de 2009

007, Una cuota de consuelo. (Marc Forster). 007, Quantum of solace. 2008.

Creo que ya he dicho alguna vez: James Bond no me gusta. Recuerdo haber visto algunas películas, simpre con varios actores diferentes y ninguna me gustó, solamente a Pierce Brosnan le salía bien este papel que requiere ser elegante y fino aunque lo estén torturando o tenga que matar a alguien o salvar al mundo de su completa destrucción. Me parece que la elección de Daniel Craig (ahora que lo veo es parecido a Steve Mcqueen) es errónea, teniendo a un actor cómo Jason Stathan tan a disposición, más bien creo que le quedaría muy bien algún papel de policía duro en vez de espía fino. Por todo esto, creo que lo mejor es que comience explicando cómo fue que termine viendo esta película y, lo que es peor aún, pagando costosos 20 pesos por la entrada.
Primero que nada su antecedente más cercano Casino Royale me pareció realmente interesante, con buenas escenas de acción, un argumento aceptable y un poco distinto de las simples tramas anteriores con hombres que quieren conquistar al mundo con planes delirantes. Segundo, y tal vez lo más importante, fue la publicidad, no solo mostraba interesantes escenas de acción sino que vendían el argumento cómo una venganza. Las venganzas en el cine suelen ser buenas (miren por ejemplo Kill Bill) ya que dan un argumento sólido y simple para hacer mover la trama, para que nos identifiquemos con el personaje, a quién se le murió la mujer en la película anterior y principalmente porque dependiendo del tipo de héroe ahorran diálogos y subtramas, van directo al punto. A veces cuando pasan Casino Royale en la televisión suelo ver las escenas en el casino, creo que es principalmente para disfrutar de la belleza de Eva Green pero si la trama no funcionara, no la vería por más Evas que llenen la pantalla o al menos eso quiero creer. Tercero, que en las salas alternativas no daban ninguna película que me interesara.
Debo admitir que empieza bien, la primera escena tiene mucha acción, mucha violencia, sale directamente de la nada y parece que va a tener el mismo final, sin argumento pero también muestra que las escenas de acción no están bien filmadas, son demasiado rápidas y movedizas, casi no se puede saber qué es lo que está pasando ni da tiempo para disfrutarlas. Calculo que cada plano duraba menos de 5 segundos y esto parece continuar prácticamente sin cambios durante toda la película, sin dar tiempo para concentrarse en nada. Luego llega lo mejor: el malo, enquistado e indistinguible de entre los buenos es perseguido con ese estilo tan park cour (o cómo sea que se escriba) inaugurado por este James Bond por los techos de una ciudad italiana, caen por una ventana y de repente, el milagro, cada elemento de la puesta en escena tiene su importancia, las cámaras están puestas donde deben estar para que se note bien lo que está sucediendo y si bien no cambia el ritmo de planos de 5 segundos, todo es entendible, el suspenso es claro y por unos minutos somos llevados dentro de una precisa pieza de relojería que funciona a la perfección.
Después todo se vuelve rutinario, solamente salvados por algunos toques de humor y la actuación de Almaric, ninguna de las chicas le llega a los talones a Eva Green y si no fuera por el montaje aceleradísimo se volvería aburrida, pero creo que hay algo peor, no sé si será mi mala memoria, pero en varias secuencias se pasa a situaciones salidas de la nada que creo que tienen que ver con la película anterior, pero cómo no recuerdo y la película no se encarga de repasarlas, quedo cómo en el vacío. Tampoco están profundizadas las motivaciones de los personajes, principalmente del propio James Bond, hay algunas referencias pero nunca hay un diálogo o una expresión de odio o amor, ni siquiera una ideología errónea pero que realmente haga mover la trama, cómo en Búsqueda Implacable, si en aquella película la ideología era un error que no se podían sacar de encima, en esta se la sacaron y no dejaron nada más que una cascarita vacía y sin mucho brillo. Búsqueda implacable, es al lado de esta, mucho más recordable, por lo menos (disculpen la expresión) tenía huevos.

Con gusto a nada.

lunes, 16 de febrero de 2009

El curioso caso de Benjamin Button. (David Fincher). The curious case of Benjamín Button. 2008. Estados Unidos.

Ya sé que las comparaciones son odiosas, pero mientras veía esta película mediocre sobre un ser de extraordinaria mediocridad, no podía dejar de pensar en Perfume: la historia de un asesino de Tom Tykwer, porque ambos son cuentos de hadas, pero mientras Jean-Baptiste Bruonille hacia algo tan extraordinario con su particularidad, que hacía pensar que por una vez “el fin justificaba los medios”, aquí este ser humano de asombroso crecimiento invertido, lo único que quiere es pasar desapercibido. Ni logra justificar su filosofía en el crecimiento interior de sus viajes al final de su vida o al principio, simplemente toda la película es un medido elogio a vidas inmersas en la medianía, hasta la co-protagonista que era solo parte de un cuerpo del baile (es increíble pero en un película del Hollywood clásico esto no hubiera sucedido, ella hubiera sido sí o sí una gran estrella) tiene un accidente que la vuelve todavía más común, del montón.
Debo admitir que a veces, la película cambia de actitud pero esto sucede poco y es en personajes secundarios cómo el Capitán del remolcador o la señora Abbott, cruzando a nado el Canal de la Mancha, básicamente porque intenta decirnos que en realidad tomos somos especiales cómo Benjamín, sin importar la edad o lo que podamos hacer. Pero Benjamín no se destaca, primero porque él mismo no quiere y segundo porque excepto por su crecimiento invertido y su belleza física (en su edad adulta es interpretado por Brad Pitt, que aquí está mucho peor que en otras ocasiones en las que simplemente actuó mal; en cambio los actores jóvenes que lo interpretan cuando está viejo, están muy bien y el cambio es notorio) no tiene nada más que ofrecer, en cierto sentido termina siendo una cáscara vacía.
En muchos momentos el director David Fincher, comete los mismos errores que en otras películas de su autoría cómo El club de la pela (Fight Club) o Pecados Capitales (Seven), no sabe bien con cual tono manejar la película y mete muchas cosas y temas que nunca se integran sino que quedan cómo cambios repentinos y sin sentido. El reloj que anda al revés (el mejor segmento de la película), la escena de acción en la guerra, el romance con la señora Abbott, el relato del accidente, el colibrí (que tiene el mismo significado que la pluma de Forrest Gump (Robert Zemekis) pero sin su claridad ni su simpática demagogia), son todos segmentos que parecen salidos de películas diferentes, y algunas lucen cómo si estuvieran bien resueltos, pero cuando aparecen secuencias similares, no respeta lo que ya estaba haciendo. Cuando los personajes recuerdan, estos recuerdos se muestran, utilizando las técnicas cinematográficas que había en esos momentos, pero esto solo sucede en algunos casos (el viejo al que le cae un rayo recuerda cómo película muda) y en otros se olvida completamente (las secuencias de la primera guerra mundial están a color y no en blanco y negro).
Creo que mejor hubiera sido un cortometraje con la historia del reloj que funciona haciendo retroceder la hora y no estas 2 horas y 45 minutos, que aunque un poco emocionantes por momentos, no consiguen algo gratamente recordable. Igual que su personaje, tiene algo extraordinario, pero resulta ser mediocre.

Regular.