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lunes, 11 de abril de 2011

Un héroe nunca muere. (Johnny To). A hero never dies. Chan sam ying hung. 1998. Hong Kong.

Heredero del mejor John Woo, todo lo que pasa en esta película es una mezcla perfecta de melodrama y acción. No es que se salte de un género a otro en distintas escenas, sino que están perfectamente integrados en la historia. Dos asesinos a sueldo de bandas rivales de la triada (mafia china), entran en una guerra sin cuartel. Jack y Martin son los únicos que todavía mantienen vivos los viejos códigos de los samuráis, y se tienen un respeto mutuo, además de compartir el gusto por la violencia y los vinos finos. Son personas iguales a las que les ha tocado participar de bandos opuestos. La guerra llega a un extremo de violencia que ni siquiera los propios jefes llegan a soportar. En la última y más sangrienta batalla tanto Jack como Martin quedan mal heridos y son dados por muertos, pero los jefes se acobardan, pactan la paz y se olvidan de sus mejores soldados. La venganza de Jack y Martin será implacable. Buena

domingo, 5 de abril de 2009

Exiled. (Johnny To). Fong juk. 2006

4 asesinos tocan a la misma puerta, buscan a un tal Wo, quien demorará en venir, mientras esperan se dan cuenta que 2 de ellos vienen a defender a Wo y los otros 2 a asesinarlo. Wo es un gangster que ha decidido formar una nueva familia (acaba de tener un hijo) y alejarse de la mafia. Menuda sorpresa es cuando después de una escena de acción con coreografías hermosas, pensadas hasta el milímetro, todos los personajes deciden abandonar la pelea y ayudan a Wo a instalar su casa y cenan fraternalmente.
En la mafia hay reglas, ahora que decidieron no cumplir con su misión, saben que todos serán asesinados, pero los une una amistad a prueba de todo.
Cómo una remake de La pandilla salvaje (Sam Peckinpah, 1969), este es un western honkonés donde la violencia y el sacrificio es solo una forma de expresar la camaradería entre estos desclasados, exiliados de la mafia y perseguidos por la policía, que deben luchar contra un enemigo que los supera en número.
Filmada como si fuera un ballet, la muy elaborada plasticidad de los complejos movimientos de cámara junto con la coreografía de las escenas de accción, los objetos y los colores, impresionan tanto, que uno se olvida que la trama es también elaborada, complicada y algo confusa, principalmente al principio, pero vale la pena quedarse y esperar.
Una joya difícil de encontrar.

Muy buena.