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miércoles, 2 de junio de 2010

El increíble castillo vagabundo. (Hayao Miyazaki). Howl’s Moving Castle. Hauru no ugoku shiro. 2004. Japón


Sophie es una adolescente (de un país imaginario europeo de principios del s. XX) que se pasa todo el día trabajando, sin salir de su casa. Casi sin motivo aparente es embrujada y se convierte en una anciana, (pero no puede decir que está embrujada) entonces sale a buscar al mago Holm que vive en un enorme castillo móvil.
Lo mejor, como en otras películas de este director, son la imaginación de la trama, el diseño de los dibujos y que sea capaz de darles vida a una galería de personajes de los más creativos (el fuego Calcifer, la bruja Calamidad, un espantapájaros que ni habla ni hace gestos).


Si no la vio por favor no siga leyendo.


Debo contarles el final porque es importantísimo. El hechizo que padece Sophie no se va, no es deshechizada, el embrujo se va cuando duerme, sueña y a medida que empieza a enamorarse del mago Holm, o sea que es el amor el que le quita la vejez. Claro que el amor no se consigue gratis, hay una guerra en la trama (la parte más floja de la película) y tiene que atravesar varias aventuras.
Si me pongo a comparar esta película no es tan buena como El viaje de Chijiro (su película anterior), mucho más creativa y compleja pero esta tiene todas sus virtudes nada más que en menor cantidad. Otra cosa que me gusta de las películas de este director es que hay que esperar hasta el final para entender todo lo que pasa, porque el mundo que Miyasaki crea es tan original que no se maneja por las reglas comunes y siempre suceden hechos inesperados e ilógicos (muchos personajes se transforman de una escena a la siguiente y no se sabe por qué).


Pueden ver la película completa en versión de Internet (o sea poca calidad de imagen) aquí: http://video.google.com/videoplay?docid=-8604596739848246425#

lunes, 26 de octubre de 2009

Mi estrella de la suerte. (Helena Trestiková). My lucky star. 2004. República checa.

Comencé a escribir esta nota unos meses después de ver la película por lo que pueden comenzar a desconfiar de lo que escriba aquí ya que he comenzado a olvidar detalles, por lo que en parte debí recurrir a Internet para refrescarme la memoria pero para esta película en particular no hay Web ni base de datos que valga, casi no hay información, ni fragmento ni fotograma. Es más, creo que lo más importante (y nos es para mandarme la parte sino para que comparen con otros films) que van en encontrar sobre la película es esta nota.
Primero que nada debo señalar, cómo muchas veces antes, que se trata de una producción para televisión, por lo que tiene todos los defectos que suelen tener estas producciones: apuro, precariedad, superficialidad. Todas las cosas que no se esperan ver en un film que trata de este tema: el holocausto.

El problema no es la entrevistada Zdenka Fantlová ni la falta de presupuesto (que no lo es tal). De hecho lo mejor que tiene la película es la historia que cuenta Fantlová, sus anécdotas, su disertación frente a una clase de alumnos secundarios es muy ingeniosa y está perfectamente hilvanada, además de que las consultas de los chicos no tienen desperdicio. La simpatía, las ganas de contar y la historia que cuenta daban para mucho más, no importa que por momentos parezca algo ya contado cientos de veces, estas historias merecen volverse a contar y siempre son interesantes, pero con esta base se podría hacer algo más profundo y mucho mejor tratado.

El comienzo es realmente bueno, con la señora Fantlová contando su vida en la actualidad, su regreso a su país después de muchos años y en el pasado antes de ser llevada al campo de concentración, sin embargo hay un momento en el que comienza a mostrar lo poco que confía la directora en los espectadores, es cuando la mujer cuenta cómo le gustaba la canción que da título al film, en ese momento se ven fotos de ella, del disco, de los interpretes y se escucha la canción, demasiadas cosas juntas, todo reforzado para que comprendamos la relevancia de la canción. Luego transcurre todo normal sin grandes defectos ni virtudes, con algunos descubrimientos interesantes cómo el material de archivo en la que se muestra un campo de concentración casi cómo una villa vacacional e incluso Fantlová comenta lo bien que la pasaban allí al principio, si hasta podía encontrarse a escondidas con su novio.

El principal problema llega, aunque no aparezca de golpe, cerca del final y es básicamente el mismo que en el momento de la canción pero reforzado por tratarse de un tema mucho más fuerte, en el límite de lo que debería mostrarse o no en todo el cine, cuando al final de la guerra, después de varios días sin comer y pesando solamente 35 kilos, es rescatada por un oficial inglés. Si Fantlová estaba contando ese momento tan fuerte y ya habíamos aceptado durante más de 40 minuto su sinceridad; si nosotros, los espectadores ya le teníamos plena confianza y simpatía y podíamos aguantar el horror que nos tiraba encima, pero se ve que la directora no, y en un acto que casi se podría calificar de traición hacia su entrevistada, decide ilustrar este último relato con las peores imágenes de campos de concentración. Yo podría comentarlas aquí, pero estaría haciendo lo mismo que la directora y además, son imágenes reales que ya hemos visto en films en los que eran necesarias.

Luego el fin regresa a su camino normal, sin brillos ni opacidades, olvidable, ni siquiera indignante en sus errores ni inolvidable por sus virtudes, solamente queda la idea que pudo ser mucho mejor.

Regular

martes, 1 de septiembre de 2009

Vida en Falcon. (Jorge Gaggero). Argentina. 2004

La falta de dinero no es tan grave para el cinéfilo, porque no sólo nos alimentados del cine de estreno, también nos gustan las películas extrañas y que mejor que ver películas extrañas cuando se tiene la excusa que no se pueden ahorrar $20 por semana. Podemos ver películas viejas, documentales, experimentales, etc. en museos, centros culturales y salas alternativas. Aprovechamos todas las promociones de entradas 2 x 1, bonos con precios a días miércoles, que las películas argentinas tienen precios económicos en algunas salas porque de más de una manera ya hemos pagado para que las hagan y obviamente, las funciones gratuitas. También sirve para conocer lugares que no conocería de otras formas, cómo la Embajada Francesa o ir a concierto de Hip-Hop o de rock.
Sigo sin poder ver Batman: el caballero de la noche (Christofer Notan) de la cual recibí muy buenos comentarios y otros estrenos que parecen interesantes, pero “la cosecha de películas nunca se acaba” así que llegué a ver este interesante documental sobre personas que tienen mucha, muchísima menos plata que yo.
Orlando y Luis viven en la calle, en alguna zona del barrio de Nuñez. Orlando es un hombre grande, que alguna vez tuvo familia, trabajo y casa y ahora que todo eso se acabó, se quedó únicamente con su viejo Ford Falcon, frente a una fábrica o terreno baldío, lo habita con algunos gatos y lo tiene todo arreglado para pasar el resto de sus días allí. Luis en cambio es joven, de 34 años pero parece mayor, ha decidido seguir el ejemplo de Orlando y se acaba de comprar otro viejo Ford Falcon para adaptarlo cómo hogar y tener al confiable y experimentado Orlando como vecino. Hay una gran diferencia entre los dos, Luis tiene todavía ganas de progresar y sus ambiciones lo hacen un poco solitario, siempre en movimiento.
Los días en general pasan plácidos, ocupándose de las comidas de humanos, felinos y ocasionalmente aves (es muy simpática la escena en la cual un pequeño lorito se une al grupo de palomas y trata de conseguir comida), visitando viejos amigos y organizando la vida paso a paso para conseguir que el Falcon de Luis arranque y mejore su aspecto, proporcionándoles no sólo un techo, también movilidad y un bien que pueden aprovechar si lo venden o lo cambian. El hecho de estar en la calle hace que constantemente se acerquen muchas personas de las más diversas: chicos que “ocupan” uno de los autos (lo que desata al indignación de Luis que había conseguido mejorarlo mucho, pero terminan casi cómo amigos) o vecinos/as que les proponen ir a vivir a sus casas o trabajar en sus negocios.

Buena.

jueves, 2 de julio de 2009

Una noche en Mongkok. (Derek Tung-Sing Yee). Wong gok hak yau. One nite in Mongkok. 2004,

El refugio está en los géneros.

No conozco mucho del cine de Hong Kong, lo poco que he visto es algo de John Woo, Johnny To, Jackie Chan y comentarios de que las películas que se hacen allí son las más violentas del mundo. Igual que con el cine hindú, aunque haya algunos rasgos comunes entre lo muy poco que he visto, no se pueden sacar reglas generales pero si notar cómo esos rasgos se destacan mucho y parecen diferenciarlos de algunas cinematografías cercanas cómo la coreana.
La violencia está en esta película y es mucha pero también hay toques de comedia romántica y de melodrama aunque no es el tipo de melodrama exacerbado que los coreanos suelen utilizar. Se trata de un policial centrado en un asesino profesional pero noble que es perseguido por la policía más bien corrupta, al mismo tiempo que se enamora de una prostituta de buen corazón.
Todo comienza con una pelea aparentemente sin importancia entre dos vendedores callejeros, que pronto se ve agrandada a una guerra entre mafias rivales y una masacre. Para vengarse uno de los jefes contrata a un asesino profesional pero novato, en realidad él se hace pasar por profesional aunque se sabe que viene de un pueblo muy pequeño y pobre, es también un chico bastante inteligente y descubre que lo están traicionando y que la policía le pisa los talones. Mientras escapa de la policía y trata de hacer su trabajo, salva a una prostituta de la golpiza de uno de sus clientes, comenzando un pequeño romance.
Siempre interesante aunque con altibajos, la narración corre veloz y precisa, llevándonos muchas veces a lugares extraños, que no tienen que ver con la historia principal pero están allí para mostrarnos la sordidez y la violencia de ese mundo, más precisamente de esa urbe superpoblada (la zona más densamente poblada del mundo según nos informan al final) en el que no se pude confiar ni en las apariencias ni en la falta de estas, estoy hablando principalmente de la escena en la cual los policías asesinan a un sospechoso por error y cuando están arreglando todo para que no los culpen, descubren que el muerto ocultaba una importante cantidad de droga. ¿Fue casualidad? ¿Fue suerte? ¿Se lo merecía o no? La película no lo explica, es más, juega con la ambigüedad moral y en muchos momentos parece estar contando cosas con más importancia de la que podría o debería, es más, esta elección de temas importantes es solo un juego para llamar la atención y mantener atento al espectador como por ejemplo, el enorme racconto (es cuando una película comienza con una escena y luego retrocede y cuenta durante mucho tiempo todos los acontecimientos que llevan a la escena del principio) que ocupa la mitad de la película y su paso paulatino del blanco y negro al color. Sin embargo, al ser una película de género, de esas que casi desde el principio se intuye todo lo que va a pasar, no importan estos experimentos que al final terminan siendo solo fuegos fatuos, lo que importa es que ateniéndose a las reglas consigue hacer surgir una emoción, una angustia que aunque no se pueda creer o suene contradictorio, calma y da esa sensación por la cual nos (o por lo menos me) gustan tanto los géneros, la tranquilidad de saber que se está en un lugar conocido, donde ya se ha estado muchas veces antes y lo mejor de todo, que el mundo es un lugar de reglas, a veces triste (la escena de tortura), a veces alegre (el romance con la prostituta), pero al final, predecible. Maravillosamente predecible.
Hermoso contraste; después de ver Petróleo Crudo; cambiar lo cerebral por lo romántico, la árida experimentación por los inocentes juegos narrativos y la incertidumbre por la certeza.
Muy buena.

lunes, 15 de junio de 2009

Swing girls. (Shinobu Yaguchi). 2004

El ciclo 2008 del cine club El Amante terminó cómo empezó, con una película acerca de unas estudiantes japonesas que forman un grupo musical. (La primera película de este ciclo fue Linda, Linda, Linda de Nobuhiro Yamashita sobre un grupo punk).
Aquí la anécdota es que varias estudiantes de la secundaria tienen que hacer cursos de verano cuando la banda del colegio que apoya al equipo de béisbol se intoxica con comida en mal estado, entonces deciden que ellas van a reemplazar a los músicos mientras estén enfermos, pero no saben nada, así que el único sobreviviente de la banda les enseña a tocar para formar una Big Bang.
Llena de altibajos, con varios baches narrativos pero siempre encantadora con esas chicas que son capaces de cualquier sacrificio con tal de aprender jazz y llena de personajes secundarios inolvidables cómo el profesor de matemática que no puede tocar absolutamente nada, pero es un fanático del jazz que les enseña a ser un buen grupo.
No tiene la profundidad de la película mencionada, no hay un crecimiento, apenas algunas insinuaciones de romance o una soslayada referencia sexual en una escena, por lo demás totalmente inocente y alegre y sobre todo no está la sensación de una etapa que termina.
Divertida y emocionante, todos sus defectos simplemente pasan de largo y se vuelven virtud, para desatar al final una felicidad desbordante, en el que igual que en Linda, Linda, Linda, el grupo se presenta ante el público, no para competir, cómo hubiera pasado en una película norteamericana, sino simplemente para mostrar y compartir con todo el orgullo el hecho de llegar a hacer lo que realmente querían.

Muy buena. Casi muy Linda, Linda, Linda.