Video, 4 minutos de duración. Forma parte de la muestra De Natura (zona alterada).
De indudable ecologismo, somos transportados a la maravillosa tranquilidad de un río de aguas cristalinas, la cámara parece flotar mágica y lentamente mientras podemos observar multitudes de plantas y maravillarnos con el canto de incontables pájaros e insectos. Ningún rastro de invasora humanidad excepto por la toma de un remo sumergiéndose en el agua, único error de esta película casi hiptonizante con un muy elaborado trabajo de sonido e imagen, que me hizo recordar a algunas escenas en el río de Los Muertos (Lisandro Alonso, 2004). Reflejo de una naturaleza benévola y pura, ni la oscuridad de la noche consigue darle algo de inquietud a esta película tan transparente cómo el agua del río.
En la misma muestra también proyectaron El día de Karina (la Ilusión) del año 2004 sobre una vendedora ambulante, otro corto pero esta vez sin mayor importancia y por último No demasiado lejos (2005) que parecía interesante pero fue muy mal proyectado, fuera de foco.
Buena.
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domingo, 3 de octubre de 2010
martes, 3 de agosto de 2010
En cartel. (Raya Martín). Now showing. 2008. Filipinas.

Lo que sigue es una adaptación de la nota original que está publidada en este sitio web: http://tallerlaotra.blogspot.com/2010/06/domingo-con-raya-y-sin-futbol.html
Cómo muchos de ustedes ya saben, no me gusta el fútbol, así que justo en el partido de Argentina contra... contra... hummm. Bueno, era un domingo a la tarde así que era mi horario de ir al cine y no el de quedarme en casa aburrido. Así que traté de pasarla bien yendo a ver esta película que entre los comentarios de lo extraño que es el cine de Raya Martin, más algún amigo que me decía que había huido apenas a la media hora de otras dos de sus películas y su extensa duración (casi cinco horas, ideal para aislarse de la locura futbolera), me generó mucha curiosidad.
Cómo muchos de ustedes ya saben, no me gusta el fútbol, así que justo en el partido de Argentina contra... contra... hummm. Bueno, era un domingo a la tarde así que era mi horario de ir al cine y no el de quedarme en casa aburrido. Así que traté de pasarla bien yendo a ver esta película que entre los comentarios de lo extraño que es el cine de Raya Martin, más algún amigo que me decía que había huido apenas a la media hora de otras dos de sus películas y su extensa duración (casi cinco horas, ideal para aislarse de la locura futbolera), me generó mucha curiosidad.
Primero que nada tengo que aclarar que en ningún momento aparece el título Now Showing; en vez de eso, lo primero que vemos es una animación muy rústica, infantil en la que se lee: "All that I want is just everything that everyone else wants, you know" (Todo lo que quiero es sólo todo lo que los demás quieren. ¿Sabés?) y por lo que a mi concierne, este título es mucho más exacto que el título oficial.
La primera parte de la película está filmada con una cámara VHS, y es la cotidianidad de una chica de 11 años llamada Rita, que vive con su tía Tita en una pequeña casa en los suburbios (de Manila, supongo). Lo que vemos de Rita es cómo juega con sus amigas en la calle, sus fiestas de cumpleaños, cómo espera en el hospital para que le atiendan de un tobillo, haciendo las tareas del colegio de matemática o física, charlando por teléfono, recibiendo a su madre (al padre nunca se lo ve, aparentemente está de viaje) y charlando con ella. La cámara movediza, a pulso, trata de registrarlo todo, casi vorazmente, incluso se da tiempo para que Rita juegue con ella, haciendo títeres con sus dedos o pequeñas animaciones similares a la de los títulos del principio. El registro es el de una película casera y familiar de los años 90. Prácticamente sin trama, casi no hay señales de que lo que estemos viendo sea ficción, apenas algún espejo colocado estratégicamente señala lo contrario. Uno ya supone que lo único va a ver son secuencias sueltas y poco trascendentes de la nenita (lo cual no hubiera sido tan terrible), pero con esta filmación desprolija y sin ritmo, debo admitir que dormité en varios momentos.
Llegó el 1º intervalo y se fue casi todo el mundo, creo que quedamos solamente cinco personas.
Rita y su madre miran en el televisor una película de terror filipina llamada La bruja cortada en dos. Aparentemente no es muy buena, pero Rita se queda dormida y su madre la disfruta. Solamente las vemos a ellas, en un plano parecido pero por suerte mucho más corto al de Wang Bing en Petróleo Crudo, cuando retrata a los trabajadores que miran una película de Jackie Chan que nunca vemos. Pero lo que en Petróleo Crudo era algo hermoso, medido y prolijo, que descubría los problemas laborales y sociales de esa pequeña sociedad aislada, aquí sigue siendo algo rústico, improvisado, sin mayor profundidad, aunque con mucho más cariño. Luego vemos un auto que se aleja de la casa, a Rita le piden que se cambie rápido porque tienen que salir en mitad de la noche. Llegan a una playa (prácticamente la primera salida de la pequeña casa después de más de hora y media) y Rita comienza a llorar.
De repente comienza a verse una película antigua en blanco y negro, parece que de 1939 por un cartel que aparece, sin sonido y con escenas con el orden cambiado o pasado de atrás hacia delante, de arriba a abajo, o con doble exposición, en fin, modificada a propósito. No puedo decir cuánto dura esto pero, realmente parecía interminable y enigmático, tan enigmático que ya no pude volver a dormir durante el resto de la película. Ahora tengo algunas teorías: creo que murió el padre de Rita y que la película es una referencia a la abuela de ella, que fue actriz de cine, pero también debe haber alguna relación (muy leve, tirada de los pelos digamos, más que relación una finísima referencia) con La bruja cortada en dos y el cine filipino en general.
Durante la primera parte, cada vez que alguna persona cantaba, se anulaba el sonido, un efecto hecho a propósito durante la edición (otra muestra de que estábamos ante una ficción), y ahora también esta película vieja no tiene sonido, parece que Raya Martin quitara a sus personaje la posibilidad de pasarla bien, de que esa alegría que proveen el canto o el cine les/nos llegue por completo. Y este es el primer dato con el que por fin me di cuenta que la película no era un documental ni un video hogareño.
Cuando termina la película vieja o intermedio mejor dicho, vemos a una chica joven y delgada (debe tener 16/18 años) caminando por un cementerio de noche. El cementerio estaba compuesto por nichos, pero no ordenados como los de aquí, sino puestos asimétricamente, uno encima de otro, algunos más hacia afuera, otros más hacia adentro, o ligeramente a la derecha, o a la izquierda, o más abajo o arriba que el nicho de al lado, siempre con una placa y un pequeño espacio para colocar flores y velas. La chica se detiene frente a uno, saca de un bolso dos platos, dos vasos y se dispone a comer, luego comienza a caminar en este cementerio laberíntico, estrecho e irregular, y el camarógrafo se pierde detrás de ella, corriendo de un lado a otro en la oscuridad, sin poder encontrarla o salir.
Al principio de la película, una de las vecinas de Rita pierde un perro y lo que comentan es que, si ya ha pasado mucho tiempo, seguramente se lo han comido, por lo que creo que me están mostrando costumbres que no llego a comprender.
Al principio de la película, una de las vecinas de Rita pierde un perro y lo que comentan es que, si ya ha pasado mucho tiempo, seguramente se lo han comido, por lo que creo que me están mostrando costumbres que no llego a comprender.
Llega el segundo intervalo. Dos señoras mayores dicen que ya es demasiado para ellas, se van deseándonos suerte, quedamos dos. Luego llegará un viejito pero sólo para dormir la siesta.
Yo ya no sabía qué pensar, había quedado completamente confundido e intrigado por la segunda parte y recordaba los consejos de mi amigo de salir corriendo de cualquier película de Raya Martin.
Comienza el tercer bloque.
Dos chicos y dos chicas están tomando gaseosa en el patio de una casa de noche, discuten sobre el tamaño de las tetas de una vecina. Descubrimos que la chica que estaba en el cementerio era Rita, que ahora tiene novio y vive en otra casa con su mamá, pero trabaja en el centro en una galería vendiendo DVDs truchos, es el negocio de tu tía Tita. Su novio la invita a pasar una noche con él en su cumpleaños, ella acepta después de bastante resistencia. El formato de la filmación ha cambiado, ahora es digital y, aunque sigue siendo cámara en mano, la imagen es mucho más estable y nítida. La película se vuelve narrativa y, si bien es una narración cansina, llena de tiempos muertos, en la que nada importante, espectacular o inesperado nos será mostrado, se vuelve muy interesante. Primera gran escena de la película: Rita y su novio están en un restaurante de comida rápida, discutiendo detrás de un vidrio; los escuchamos perfectamente, sin embargo la cámara está del otro lado de calle y apenas se los distingue entre la gente que pasa por la vereda o los coches, los pequeños colectivos o las motos con sidecar que funcionan cómo taxis.
Rita discute con su madre y luego, en medio de la noche, baja a la cocina, abre la heladera y comienza a llorar desconsoladamente.
Segunda escena brillante: Rita y su novio entran al hotel; luego lo único que vemos es el trabajo de uno de los empleados, encargado de ordenar las camas y limpiar. Luego viene el tercer cambio de formato, ahora todo está contado con cámara fija, en formato ancho, en un digital de mejor calidad y nitidez que el anterior. No hacen falta las palabras, mostrar es mejor.
Con este último tramo y a pesar de que todavía me quedaron situaciones sin poder resolver, Raya Martin me demostró que toda la fama que tiene y sus premios son bien merecidos, porque sabe cómo filmar, y que casi todo lo que había visto al principio tenía una razón de ser, solo había que ser paciente (muuuy paciente, digamos) para poder disfrutar a pleno de su talento.
Muy buena.
Aislarse del fútbol fue imposible, dos minutos antes de la proyección se escuchó el grito de gol proveniente de la cabina de proyección, para malestar de las más o menos treinta personas que estábamos allí y, cuando se abrían las puertas en los dos intermedios que hubo, se escuchaban los festejos de la gente de 10 pisos más abajo.
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sábado, 8 de mayo de 2010
WALL-E. (Andrew Stanton). Estados Unidos. 2008
Otra película para chicos, futurista y ecologista y aquí también con un mensaje en contra del consumismo.WALL-E es un pequeño robot compactador de basura (de aspecto similar a Johnny 5 de Cortocircuito (Short Circuit, John Badham, 1986)) que quedó sólo durante siglos en una Tierra abandonada por los humanos debido a la gran contaminación que provocaron. Sus microprocesadores y programas, trabajaron tanto tiempo haciendo las mismas cosas que tarde o temprano comenzaron a captar pequeñas diferencias y a ocuparse de todo lo que le causara curiosidad. Así surgió en él una personalidad y unos sentimientos cercanos a lo humano. Tímido, dulce, noble, vive apenas acompañado por una cucaracha mascota hasta que llega una nave espacial con un robot explorador llamado EVA programado para descubrir señales de vida vegetal.
Con una primera parte maravillosamente muda, recupera mucho del estilo humorístico de Buster Keaton, basado en la soledad, la mala suerte, la sensación incómoda de estar en el lugar equivocado, y un inteligente uso de todos los elementos que aparecen en la pantalla, de hecho la personalidad del robotito es bastante keatoniana y cómo tal, enamoradiza y cómo enamoradiza, sacrificada.
El caso es que este personaje acompañará a su novia a completar su misión en una enorme nave espacial donde los humanos habitan. Después de tantos años, estos se han convertido en unos seres fofos que no hacen absolutamente nada por si mismos, los robots les resultan imprescindibles, incluso para tomar decisiones y viven en un mundo donde todo es artificial y programado, hasta los robots se reparan entre ellos.
En esta segunda parte la película pasa del tono de comedia a un tono de aventura, la sobriedad, incluso en los colores de tonos amarronados y desérticos de la primera parte, pasan a una explosión de ambientes, personajes y texturas frías. Un mundo completamente distinto, al que WALL-E deberá adaptarse.
Hay una exactitud sorprendente, incluso para los niveles de las producciones de Pixar, en todos los gags. Cómo en Toy Story (John Lasseter, 1995) estos vuelven a referirse tanto al humor, cómo a la crítica de la sociedad y la psicología de los personajes (incluso los innumerables robots tienen psicología, aunque en general es muy básica), e igual que en esa película crean un argumento muy sólido para que quede claro que toda esta historia sólo se puede contar con animación por computadora ya que por primera vez, aparecen humanos reales para indicar que la gente ha cambiado tanto que solamente puede ser representada por caricaturas regordetas.
El tema del amor, es uno de los más originales, ya comenté cómo creo que WALL-E adquiere humanidad, pero el amor sólo lo entiende por las canciones de la única película que puede ver: Hello Dolly! de Gene Nelly de 1969, donde el sentimiento está representado por canto, baile y parejas tomadas de la mano. Ingenuo y romántico pero entendible por su situación, el problema (a nivel argumental) es el robot EVA, este tiene una inteligencia artificial bastante desarrollada pero no tiene intención de enamorarse, solamente cuando se da cuenta de los sacrificios que WALL-E hizo para cuidarlo le muestra aprecio. ¿Cómo llega este robot a enamorarse del otro? No me queda claro. ¿Para qué necesitan los humanos fabricar robots que tengan sentimientos y puedan enamorarse? Menos todavía, y sin embargo la “magia del cine” hace que todo parezca perfecto y la veloz narración (después de mucho tiempo una película de Pixar que dura apenas hora y media) ayuda muchísimo.
Para terminar, les recomiendo quedarse hasta el último fotograma de la película, después que pasaron los títulos y los carteles de las distribuidoras/productoras porque, aunque no sea gracioso, es muy significativo el logo que aparece.
Casi excelente.
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jueves, 6 de agosto de 2009
Búsqueda implacable. (Pierre Morel). Taken. 2008. Francia.
Comando.Voy a tratar de ser tan breve y rápido cómo esta película: se trata de una trama vista cientos de veces, de acción vertiginosa y ultraviolenta, en la cual un padre, ex comando, debe rescatar a su hija que fue secuestrada por un grupo de trata de personas para prostituirla cuando se va de vacaciones a Paris.
Es realmente un acierto que el padre sea interpretado por Liam Neeson, un actor muy poco dúctil, alto y grande de cuerpo, y que parece poco ágil y con una expresión muy particular en el rostro, que siempre lo hace parecer infelíz, sin importar el personaje o la escena que esté haciendo. Aquí en ese gesto incluye también una gran dosis de furia que le da un aspecto temerario que lo hace perfecto para el personaje. Pero estamos hablando de una película tremendamente simple y lineal en la que cualquier escena es jugada prácticamente de la misma forma, y donde la gran velocidad y sadismo desatado no permite casi apreciar estos detalles.
Existen unas ideas bastante perversas detrás de la historia, el protagonista es el único que tiene la razón pero esta razón incluye las excusas para torturar y matar a cualquiera que se ponga en el camino, incluso personas que él sabe que son inocentes o al menos cuyos “pecados” no tienen que ver directamente con el secuestro de su hija. También es el único que tiene razón cuando piensa una sarta de boludeces sobre los viajes a Europa y le pone a la hija cientos de condiciones, que solamente en una película cómo esta pueden funcionar.
Lo único bueno es que no da tiempo para pensar en nada de lo que anoté más arriba y en otras cosas que se me puedan ocurrir más abajo. Su única intención es entretener y toda esta ideología defenestrable no tiene peso y termina siendo solamente una excusa para la acción.
Hecha por la misma gente que hizo El transportador 1 y 2 (Corey Yuen y Louis Leterrier respectivamente) con guión de Luc Besson, estas eran un intento bien logrado de películas de acción pura y sin pretensiones, en las que el protagonista tenía algunas características de super hombre, que le permitía pelear utilizando coreografía muy elaboradas y fantasiosas y sobre todo una ideología clara, en la que nunca recurría al sadismo. En cambio este personaje, a pesar de que jamás falla un golpe o un tiro, es mucho más humano, tiene familia y tristeza, sabe que es un hombre incompleto, sacrificado y lo único que quiere es recuperar el cariño de su hija que vive con su madre, vuelta a casar con un millonario.
Creo que ya conté suficiente. Esto no es 300 (Zack Zinder) en la que la ideología lo impregnaba todo, es solo una película pobre en la que la ideología es utilizada porque en realidad no supieron cómo hacer para sacársela de encima, lo único que querían es que disfrutáramos de la violencia. ¿Eso es bueno, no?
Aprobó con mínimo indispensable y tal vez hasta un poco menos.
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lunes, 1 de junio de 2009
Petróleo crudo. (Wang Bing). Cai you ri ji. Crude oil. 2008
Cine ambiental.
Este blog no se llama así en vano, a una buena parte de los cinéfilos, nos tienta el voyeurismo, observar pero no participar y lo que más tienta para observar son las situaciones que nunca se hacen públicas: relaciones sexuales, el instante preciso que marca el paso entre la vida y la muerte (desde el documental El relámpago bajo el agua de Win Wenders hasta El Aura de Bielinski) y otros momentos muy íntimos de la vida de las personas. Por suerte este instinto se ha vuelto socialmente aceptable, lo hemos canalizado en una cinefilia, que por lo menos en mi caso, trata de ser analítica de lo que estoy viendo. Entonces estas notas que están leyendo no serían más que la socialización de la canalización de una perversión. La cinefilia también implica a veces que se hagan cosas poco sociables y podemos pasarnos varias horas en el cine, viendo películas rarísimas que nadie más ha visto (y que todavia no encuentro chica a la cual invitar) con tal de satisfacer esta necesidad enviciada de ver cine.
Este extensísimo documental de Wang Bing, cumple con muchas de las cosas interesantes para un cinéfilo cómo yo: la observación detallada, rigurosa y extremadamente formal de la vida íntima y laboral de un grupo de personas, (no hay escenas de sexo, con íntima me refiero simplemente a situaciones que en general no son filmadas o no se hacen públicas). De sus 14 horas de duración (de las cuales proyectan 12 cada día) sólo pude ver 7 horas y media, pero en este caso creo que es más que suficiente para tener una idea de lo que debe ser verlo completo. Si alguna vez llamaron a una película “documental de observación” dudo que se haya ajustado más a esa definición que este film que lleva la mirada sobre su objeto de análisis a tal extremo que puede ser tan fascinante cómo irritante, para que se den una idea, durante el tiempo que la estuve viendo hubo muchos planos con cámara fija que duraban 45 minutos o 1 hora o quizá más. Un desafío a la paciencia pero también la única forma de transmitirnos el tedio del trabajo monótono de un grupo de obreros (solo hombres) que trabajan en la extracción de petróleo en el desierto de Gobi, con pocos diálogos y valiéndose de elementos cinematográficos y algunos fotográficos. Largos minutos de ver a un hombre, con sus sucias ropas de trabajo, perdida su figura entre enormes y atemorizantes maquinarias, moviendo una palanca una y otra vez, una y otra vez arriba y abajo, causa indignación por su situación pero concentrarse en las variaciones de los pequeños detalles de la escena hipnotiza (cómo lo puede hacer una obra de musical de Phillip Glass, pero sin su emocionalidad desbordante, o mejor dicho la música ambiental, mucho más fría que la anterior, de Brian Eno), con los movimientos de los tubos, gomas, perforadoras y otras máquinas que vibran, ruedan, giran o se mueven sin sentido aparente; hacen que ese hombre del fondo de la imagen parezca un engranaje o una pieza más de un monstruo mecánico destinado a devorárselo.
El plano siguiente, con cámara fija, de aproximadamente 1 hora 15 minutos de duración (el plano más largo que he visto en toda mi vida cinéfila) demuestra por un lado la certeza de la frase de Bela Tarr (director húngaro también aficionado a hacer películas larguísimas) al quejarse de que el hecho de que los rollos de película virgen duren solamente 11 minutos implica una seria limitación artística (este documental está filmado con cámaras digitales) y por otro la inteligencia en la planificación para lograr que todos se comporten cómo si la cámara no existiera, para eso se usa la técnica de dejarla sola pero encendida y a la vista (técnica que también utilizada en Elsewere de Geyrhalter), en este caso encuadrando una cama donde hay 5 hombres sentados en la penumbra viendo una película de acción de Jackie Chan la cual solo podemos escuchar. Pero el profundo vacío que puede causar esto es interrumpido por pequeños diálogos y discusiones sobre el sueldo y los jefes, cómo para demostrar, lo sacrificado de trabajar en esas condiciones, lo injusto del trato que reciben y los buenos momentos que se pueden conseguir filmar con mucha paciencia.
Tan importante es lo que se ve cómo lo que no se ve. No hay mujeres, no hay jefes ni empleados administrativos, creo que en una escena muy pequeña aparece un cocinero, pero sobre todo la decisión de dejar la cámara casi siempre inmóvil hace que nos tengamos que imaginar que hay detrás, porque distinto de las narraciones convencionales, aquí podemos estar seguros que en las partes que no vemos de las habitaciones hay otras personas que también tienen historias para ser contadas.
Casi todos los planos transcurren en unos interiores opresivos de conteineres y el exterior es un enorme y frío desierto, difícil de soportar para los que trabajan allí, para nosotros cómo espectadores, sin duda lo más insoportable es cuando el director decide dejar la cámara en una habitación completamente vacía, durante largos minutos nada se mueve y sólo se escucha a lo lejos el incesante traquinar de la perforadora. Me levanté y me fui porque para mí era inconcebible que no hiciera un corte en esta secuencia.
Cómo la película no fue proyectada ordenadamente, tuve oportunidad de ver el final: después de observar en absoluto silencio durante 2 horas (con apenas 3 o 4 planos fijos) a un equipo de trabajadores, retirar los caños de una perforación, la cámara se aleja varios kilómetros y muestra el asentamiento solitario, rodeado de las montañas del desierto. Cómo si todo esto no tuviera relevancia, porque el hombre es demasiado pequeño, insignificante en sus problemas, trabajos, defectos, virtudes y ambiciones.
Aunque sucedan pocas cosas en estas 7 horas, la película tiene mucho jugo e historias para comentar, por ejemplo el proyecto original era que la película durara 70 horas que debían ser proyectadas 10 horas durante 7 días y cada 10 horas contenía un día de trabajo en la extracción, por suerte para nosotros el director Wang Bing no soportó las condiciones climáticas del lugar y debió abandonar el proyecto al tercer día. También hay una pequeña polémica por la forma de ser proyectada, solamente en una instalación, en la cual el espectador pueda entrar y salir a su antojo, no se proyecta en cines pagando entrada porque creen que en una proyección normal nadie la vería, no estoy de acuerdo, he visto películas más largas pagando entrada para verlas en partes, creo que una película de 14 horas podría proyectarse en un cine en 2, 3 o 4 partes sin mayores problemas (siempre hay algún cinéfilo dispuesto a aceptar el desafío), sin embargo debo reconocer, cómo dije antes, su característica especial de “cine ambiental” qué cómo esa música, sigue siendo interesante y hermosa aunque el espectador pueda, y a veces deba, dejar de prestar atención por un tiempo.
Si alguien necesita un operario para un pozo petrolero puede contratarme, ya lo sé todo.
No puedo calificarla porque no la vi completa, por algunos fotogramas en publicidades, parece que me perdí varias secuencias de trabajo al aire libre.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Historias extraordinarias. (Mariano Llinas). Argentina. 2008.
Cine río.Contar todo lo que sucede en esta película sería agotador, enumerar sus detalles también, no solo por su extensa duración sino porque en esas 4 horas y media nunca dejan de suceder cosas, no es cómo otras películas larguísimas que se toman su tiempo y observan, aquí hay una narración ágil, que todo el tiempo respeta las formas clásicas al mismo tiempo que inventa una nueva o al menos utiliza un camino muy poco recorrido: el literario. Un relato con varios narradores, que cuentan las historias de forma omnisciente, cómo si estuviésemos viendo la puesta cinematográfica de un libro mientras lo leen. Un trabajo sorprendente, casi sin silencios y que sin embargo no cansa ni comete casi nunca el error de contar exactamente lo que se está viendo; a veces cuenta lo que ya ha pasado, a veces lo que va a pasar, a veces lo que está pasando pero desde una óptica distinta y muchas veces lo que está pasando dentro de los personajes, agreguen a esto una estructura dividida en capítulos y la influencia literaria se vuelve innegable.
Recuerdo cuando era chico, mi madre o mi abuela me leían novelas de Julio Verne o Asimov, y mentalmente me imaginaba las escenas. Bueno, el cine es mucho más complicado que una imaginación de primera mano, pero la sensación es similar, las palabras siempre están antes, completando la imagen pero no molestando en absoluto y cómo el buen cine es casi siempre muy elaborado y programado lo que se muestra funcionaría igual de excelente sin las palabras. Estas lo envuelven, lo vuelven más transitable, pero no más digerible, preparan la imagen para que esté más clara en su significado (o le agregan otros) y en su trama, pero no lavan la historia, ni la hacen más simple de comprender ni evitan los lugares oscuros.
Cómo dije antes, la narración en sus dos primeras partes es clásica y además es hichtcockiana, trabaja el suspendo y el misterio con maestría, muchas veces usando los mismos recursos que el Maestro (La ventana indiscreta, The rear window, 1954) e imitando su estilo (una misma escena es presentada poniendo la cámara siempre de formas distintas para mostrar nueva información, se usan planos detalles de objetos que luego se vuelven importantes). Esto se mantiene extraordinariamente bien en la primera parte, donde el director también juega con el western y otros géneros y nos presenta las tres historias y los tres personajes principales X, Z y H (sobre esto volveré más adelante). En la segunda parte, comienza a mostrar que sus caminos son tan impredecibles cómo ese río que recorre H, continúa con su trama de suspenso y misterio pero se permite una digresión con una historia de un triángulo amoroso en “El caso de Lola Gallo” que es conmovedor gracias al recurso de poner de leiv motiv a Roberto Carlos.
Podría decirse que la tercera parte es la “polémica” de la película. Por un lado, Llinas abre un nuevo camino y muestra sus propias cartas, abandona paulatinamente la influencia de Hitchcock y se mete en terrenos pantanosos, además de mostrar el que suelen decir es el principal problema de este director, la egolatría. Recuerdo haber visto no hace mucho “La más bella niña” un cortometraje de este mismo director, en el que se le encargaba simplemente filmar un concurso de belleza, pero él lo transformaba en un ejercicio de género que algunos vieron cómo una obra conmovedora y otros cómo una burla sinsentido a varias personas que aparecían simplemente por sus rostros o su cargo, a mí me pareció un interesante ejercicio de cómo hacer una película de género con un material tan poco noble. A los que menos les gustó hicieron notar una fuerte tendencia de este director hacia la egolatría, que debo reconocer se nota por detalles en esta tercera parte, hay por ejemplo una escena durante una cena en la que la narración se vuelve demasiado obvia y la voz en off sobra o en el hecho de que H, justamente H, nunca hable. ¿Me está tomando el pelo? Pero donde más muestra la hilacha es en el cuento de los Jollys Goodfellows, él mismo se da cuenta de que está contando algo que sobra (lo dice su narrador), absurdo y alargando la película innecesariamente y para colmo está mal filmado con resoluciones muy rústicas.
Después de más de 3 horas, yo, que siempre prefiero el cine clásico y de suspenso, esperaba unas resoluciones que develaran los misterios, en vez de eso me encontré con unas historias que tienen más que ver con el género de aventuras que con el thriller y que fluyen cómo el río que recorre H, parece manso al principio, pero está lleno de recodos, vericuetos, puede tener el cause definido o desbordar para demostrar que no está todo dicho o convertirse en una carretera pavimentada porque en el cine todo es posible.
1º parte: extraordinaria. 2º parte: excelente. 3º parte: muy buena.
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miércoles, 15 de abril de 2009
El gran golpe. (Roger Donaldson). The bank job. 2008.
En el curso más interesante que hice este año que tenia el pomposo nombre de “La puesta en escena: cuatro formas del ritual”, Marcos Vieytes nos enseñaba que una de las más perfectas metáforas del acto cinematográfico es el robo de bancos: para hacer un buen robo y una buena película se necesitan dinero, materiales, ingenio, inteligencia, encontrar a las personas adecuadas, planear y ensayar todas las escenas hasta que salgan a la perfección y ambas pueden salir terriblemente mal por algún detalle que no fue tenido en cuenta. Recuerdo también una entrevista en la que Fabian Bielinsky explicaba que Nueve Reinas era una metáfora sobre un guionista y que El Aura era sobre un director de cine o mejor dicho sobre un espectador, que después de ver mucho pensaba que hacer películas era fácil hasta que le toca hacer una. Siguiendo este razonamiento se podría pensar que aquí se trata sobre un grupo de amigos que hacen cortometrajes los fines de semana y que de golpe les encargan hacer un largo para una productora importante. Nada es lo que parece, las distancias entre un buen aficionado y un regular profesional pueden ser inmensas, sin embargo, con un poco de ingenio y suerte estas distancias se pueden salvar.Pero estamos hablando de un robo ¿No es así? Jason Stathan, en uno de sus mejores papeles, es engañado por la bella Saffron Burrows para que robe la bóveda de un banco, no sabe que todo es una trampa de los servicios de inteligencia británicos para conseguir unas fotos guardadas allí, el que posea esas fotos tiene el poder de chantajear con lo que quiera a la corona. Pero algo que no sabe ni el personaje de Stathan ni los demás es que se encontrará con verdades que gente poderosa no quiere revelar y harán todo lo posible para que nadie se entere, se verá de pronto, no solo perseguido por la policía, también por los servicios de inteligencia que obedecen a la corona, criminales de reconocidos prostíbulos y nobles del parlamento; deberá jugar sus cartas con inteligencia, cómo en el juego del truco, las mismas que lo pueden hacer perder, lo pueden hacer ganar.
Hecha cómo los buenos robos y las buenas películas, con mucha precisión e ingenio, la película consigue emocionar y generar una buena dosis de suspenso a pesar de estar llena de personajes secundarios que podrían distraer o quitarle fuerza, al contrario, agregan muchos matices a la historia y permiten que después de muchos años se pueda apreciar de nuevo a David Suchet, un muy buen actor que hacía de Hércules Poirot en la serie de televisión homónima, ahora con un personaje casi aterrador a pesar de sus atildados buenos modales ingleses. Cómo una metáfora de sí misma, aquí hay un grupo de buenos trabajadores, que a pesar de que parecen estar haciendo algo más allá de su capacidad, consiguen salir airosos y llevarse el botín a casa.
Muy buena.
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lunes, 2 de marzo de 2009
007, Una cuota de consuelo. (Marc Forster). 007, Quantum of solace. 2008.
Creo que ya he dicho alguna vez: James Bond no me gusta. Recuerdo haber visto algunas películas, simpre con varios actores diferentes y ninguna me gustó, solamente a Pierce Brosnan le salía bien este papel que requiere ser elegante y fino aunque lo estén torturando o tenga que matar a alguien o salvar al mundo de su completa destrucción. Me parece que la elección de Daniel Craig (ahora que lo veo es parecido a Steve Mcqueen) es errónea, teniendo a un actor cómo Jason Stathan tan a disposición, más bien creo que le quedaría muy bien algún papel de policía duro en vez de espía fino. Por todo esto, creo que lo mejor es que comience explicando cómo fue que termine viendo esta película y, lo que es peor aún, pagando costosos 20 pesos por la entrada.
Primero que nada su antecedente más cercano Casino Royale me pareció realmente interesante, con buenas escenas de acción, un argumento aceptable y un poco distinto de las simples tramas anteriores con hombres que quieren conquistar al mundo con planes delirantes. Segundo, y tal vez lo más importante, fue la publicidad, no solo mostraba interesantes escenas de acción sino que vendían el argumento cómo una venganza. Las venganzas en el cine suelen ser buenas (miren por ejemplo Kill Bill) ya que dan un argumento sólido y simple para hacer mover la trama, para que nos identifiquemos con el personaje, a quién se le murió la mujer en la película anterior y principalmente porque dependiendo del tipo de héroe ahorran diálogos y subtramas, van directo al punto. A veces cuando pasan Casino Royale en la televisión suelo ver las escenas en el casino, creo que es principalmente para disfrutar de la belleza de Eva Green pero si la trama no funcionara, no la vería por más Evas que llenen la pantalla o al menos eso quiero creer. Tercero, que en las salas alternativas no daban ninguna película que me interesara.
Debo admitir que empieza bien, la primera escena tiene mucha acción, mucha violencia, sale directamente de la nada y parece que va a tener el mismo final, sin argumento pero también muestra que las escenas de acción no están bien filmadas, son demasiado rápidas y movedizas, casi no se puede saber qué es lo que está pasando ni da tiempo para disfrutarlas. Calculo que cada plano duraba menos de 5 segundos y esto parece continuar prácticamente sin cambios durante toda la película, sin dar tiempo para concentrarse en nada. Luego llega lo mejor: el malo, enquistado e indistinguible de entre los buenos es perseguido con ese estilo tan park cour (o cómo sea que se escriba) inaugurado por este James Bond por los techos de una ciudad italiana, caen por una ventana y de repente, el milagro, cada elemento de la puesta en escena tiene su importancia, las cámaras están puestas donde deben estar para que se note bien lo que está sucediendo y si bien no cambia el ritmo de planos de 5 segundos, todo es entendible, el suspenso es claro y por unos minutos somos llevados dentro de una precisa pieza de relojería que funciona a la perfección.
Después todo se vuelve rutinario, solamente salvados por algunos toques de humor y la actuación de Almaric, ninguna de las chicas le llega a los talones a Eva Green y si no fuera por el montaje aceleradísimo se volvería aburrida, pero creo que hay algo peor, no sé si será mi mala memoria, pero en varias secuencias se pasa a situaciones salidas de la nada que creo que tienen que ver con la película anterior, pero cómo no recuerdo y la película no se encarga de repasarlas, quedo cómo en el vacío. Tampoco están profundizadas las motivaciones de los personajes, principalmente del propio James Bond, hay algunas referencias pero nunca hay un diálogo o una expresión de odio o amor, ni siquiera una ideología errónea pero que realmente haga mover la trama, cómo en Búsqueda Implacable, si en aquella película la ideología era un error que no se podían sacar de encima, en esta se la sacaron y no dejaron nada más que una cascarita vacía y sin mucho brillo. Búsqueda implacable, es al lado de esta, mucho más recordable, por lo menos (disculpen la expresión) tenía huevos.
Con gusto a nada.
Primero que nada su antecedente más cercano Casino Royale me pareció realmente interesante, con buenas escenas de acción, un argumento aceptable y un poco distinto de las simples tramas anteriores con hombres que quieren conquistar al mundo con planes delirantes. Segundo, y tal vez lo más importante, fue la publicidad, no solo mostraba interesantes escenas de acción sino que vendían el argumento cómo una venganza. Las venganzas en el cine suelen ser buenas (miren por ejemplo Kill Bill) ya que dan un argumento sólido y simple para hacer mover la trama, para que nos identifiquemos con el personaje, a quién se le murió la mujer en la película anterior y principalmente porque dependiendo del tipo de héroe ahorran diálogos y subtramas, van directo al punto. A veces cuando pasan Casino Royale en la televisión suelo ver las escenas en el casino, creo que es principalmente para disfrutar de la belleza de Eva Green pero si la trama no funcionara, no la vería por más Evas que llenen la pantalla o al menos eso quiero creer. Tercero, que en las salas alternativas no daban ninguna película que me interesara.
Debo admitir que empieza bien, la primera escena tiene mucha acción, mucha violencia, sale directamente de la nada y parece que va a tener el mismo final, sin argumento pero también muestra que las escenas de acción no están bien filmadas, son demasiado rápidas y movedizas, casi no se puede saber qué es lo que está pasando ni da tiempo para disfrutarlas. Calculo que cada plano duraba menos de 5 segundos y esto parece continuar prácticamente sin cambios durante toda la película, sin dar tiempo para concentrarse en nada. Luego llega lo mejor: el malo, enquistado e indistinguible de entre los buenos es perseguido con ese estilo tan park cour (o cómo sea que se escriba) inaugurado por este James Bond por los techos de una ciudad italiana, caen por una ventana y de repente, el milagro, cada elemento de la puesta en escena tiene su importancia, las cámaras están puestas donde deben estar para que se note bien lo que está sucediendo y si bien no cambia el ritmo de planos de 5 segundos, todo es entendible, el suspenso es claro y por unos minutos somos llevados dentro de una precisa pieza de relojería que funciona a la perfección.
Después todo se vuelve rutinario, solamente salvados por algunos toques de humor y la actuación de Almaric, ninguna de las chicas le llega a los talones a Eva Green y si no fuera por el montaje aceleradísimo se volvería aburrida, pero creo que hay algo peor, no sé si será mi mala memoria, pero en varias secuencias se pasa a situaciones salidas de la nada que creo que tienen que ver con la película anterior, pero cómo no recuerdo y la película no se encarga de repasarlas, quedo cómo en el vacío. Tampoco están profundizadas las motivaciones de los personajes, principalmente del propio James Bond, hay algunas referencias pero nunca hay un diálogo o una expresión de odio o amor, ni siquiera una ideología errónea pero que realmente haga mover la trama, cómo en Búsqueda Implacable, si en aquella película la ideología era un error que no se podían sacar de encima, en esta se la sacaron y no dejaron nada más que una cascarita vacía y sin mucho brillo. Búsqueda implacable, es al lado de esta, mucho más recordable, por lo menos (disculpen la expresión) tenía huevos.
Con gusto a nada.
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Marc Forster
lunes, 16 de febrero de 2009
El curioso caso de Benjamin Button. (David Fincher). The curious case of Benjamín Button. 2008. Estados Unidos.
Ya sé que las comparaciones son odiosas, pero mientras veía esta película mediocre sobre un ser de extraordinaria mediocridad, no podía dejar de pensar en Perfume: la historia de un asesino de Tom Tykwer, porque ambos son cuentos de hadas, pero mientras Jean-Baptiste Bruonille hacia algo tan extraordinario con su particularidad, que hacía pensar que por una vez “el fin justificaba los medios”, aquí este ser humano de asombroso crecimiento invertido, lo único que quiere es pasar desapercibido. Ni logra justificar su filosofía en el crecimiento interior de sus viajes al final de su vida o al principio, simplemente toda la película es un medido elogio a vidas inmersas en la medianía, hasta la co-protagonista que era solo parte de un cuerpo del baile (es increíble pero en un película del Hollywood clásico esto no hubiera sucedido, ella hubiera sido sí o sí una gran estrella) tiene un accidente que la vuelve todavía más común, del montón.Debo admitir que a veces, la película cambia de actitud pero esto sucede poco y es en personajes secundarios cómo el Capitán del remolcador o la señora Abbott, cruzando a nado el Canal de la Mancha, básicamente porque intenta decirnos que en realidad tomos somos especiales cómo Benjamín, sin importar la edad o lo que podamos hacer. Pero Benjamín no se destaca, primero porque él mismo no quiere y segundo porque excepto por su crecimiento invertido y su belleza física (en su edad adulta es interpretado por Brad Pitt, que aquí está mucho peor que en otras ocasiones en las que simplemente actuó mal; en cambio los actores jóvenes que lo interpretan cuando está viejo, están muy bien y el cambio es notorio) no tiene nada más que ofrecer, en cierto sentido termina siendo una cáscara vacía.
En muchos momentos el director David Fincher, comete los mismos errores que en otras películas de su autoría cómo El club de la pela (Fight Club) o Pecados Capitales (Seven), no sabe bien con cual tono manejar la película y mete muchas cosas y temas que nunca se integran sino que quedan cómo cambios repentinos y sin sentido. El reloj que anda al revés (el mejor segmento de la película), la escena de acción en la guerra, el romance con la señora Abbott, el relato del accidente, el colibrí (que tiene el mismo significado que la pluma de Forrest Gump (Robert Zemekis) pero sin su claridad ni su simpática demagogia), son todos segmentos que parecen salidos de películas diferentes, y algunas lucen cómo si estuvieran bien resueltos, pero cuando aparecen secuencias similares, no respeta lo que ya estaba haciendo. Cuando los personajes recuerdan, estos recuerdos se muestran, utilizando las técnicas cinematográficas que había en esos momentos, pero esto solo sucede en algunos casos (el viejo al que le cae un rayo recuerda cómo película muda) y en otros se olvida completamente (las secuencias de la primera guerra mundial están a color y no en blanco y negro).
Creo que mejor hubiera sido un cortometraje con la historia del reloj que funciona haciendo retroceder la hora y no estas 2 horas y 45 minutos, que aunque un poco emocionantes por momentos, no consiguen algo gratamente recordable. Igual que su personaje, tiene algo extraordinario, pero resulta ser mediocre.
Regular.
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